Conmoción por unsecuestro en Brasil

La pobreza y nuevas modalidades traídas de Rio provocaron un aumento de 273% en menos de un año
La pobreza y nuevas modalidades traídas de Rio provocaron un aumento de 273% en menos de un año
(0)
23 de agosto de 2001  

SAN PABLO.– La opinión pública brasileña está convulsionada con el secuestro de Patricia Abravanel, la hija de 24 años de Silvio Santos, magnate de la televisión y uno de los hombres más ricos y poderosos del país. Preocupado, el presidente Fernando Henrique Cardoso llamó al empresario para prestarle apoyo.

El caso desnuda las dramáticas estadísticas de violencia que vive San Pablo, donde el índice de secuestros creció el 273% en apenas un año. La profundización de la pobreza, el surgimiento de un secuestro menos ambicioso, pero más numeroso, y la exportación de la modalidad desde Río de Janeiro explican el recrudecimiento de este tipo de violencia en San Pablo.

Silvio Santos, un ex vendedor callejero de biromes, construyó un imperio de empresas, entre las que se cuenta el canal de televisión SBT, que disputa palmo a palmo la audiencia con Globo, una de las cinco mayores cadenas de televisión del mundo.

Santos escribió ayer una carta desesperada pidiendo reserva sobre el caso y anunciando que la policía no participará de las negociaciones, a pedido de los secuestradores. Le solicitó a la prensa que no publique nada sobre el tema, pero no tuvo eco. Desde hace dos días los medios publican la escasa información que surgió sobre el caso hasta el momento.

"Es obligación de la prensa difundir el tema, porque si no se beneficia a los secuestradores. Secuestro es un crimen de lesa humanidad y no puede quedar sólo en manos de la familia", afirmó Zeca Borges, coordinador del programa Disque-Denuncia de Río de Janeiro.

Patricia Abravanel, de 24 años, hija de Silvio Santos, es una de las 41 personas que fueron secuestradas en lo que va del año en San Pablo -sin contar los "secuestros-relámpago" en los que se obliga a la víctima a retirar dinero de los cajeros automáticos-. En este momento la policía investiga otras cinco denuncias de personas que estarían en cautiverio.

Hasta hace algunos meses los "secuestros-relámpago" estaban batiendo todos los récords criminales en San Pablo. Pero se redujeron drásticamente desde que los cajeros dejaron de funcionar entre las 22 y las 6 de la mañana, debido al racionamiento de energía que vive Brasil.

Crimen importado

Es posible trazar un perfil de la vida en San Pablo apenas con la vida del magnate Silvio Santos. Algunos años atrás su hermana fue secuestrada y pasó más de 15 días en el baúl de un auto. El propio Santos fue asaltado en la calle, lo que lo llevó a blindar su automóvil Lincoln. Su casa tiene varios agentes de seguridad, garita y alarmas, pero eso no fue suficiente para evitar el secuestro de su hija.

La violencia convirtió a San Pablo en la capital mundial del blindaje y en la capital nacional del secuestro. En un año las empresas de blindaje de autos pasaron de 8 a 40. El nuevo furor es acorazar autos de clase media o media alta por 20.000 dólares. Ya hay hasta un mercado de blindados usados. Es un gasto que profesionales liberales como abogados, médicos o administradores de empresas están considerando inevitable.

Hay una "banalización de este tipo de crimen", expresó en un comunicado la Secretaría de Seguridad de San Pablo, explicando el crecimiento de los casos de secuestro. La nueva modalidad es la captura de personas que están lejos de ser potentados, a los que se les exige entre US$ 5000 y US$ 10.000 dólares por su liberación. Según la Secretaría, quienes actúan en esta modalidad son en general jóvenes en busca de dinero para drogas.

Río de Janeiro fue en otra época la ciudad del secuestro en Brasil. Llegó a tener a 119 personas en cautiverio en forma simultánea. Como cada secuestro significaba una caída en la popularidad del gobernador de turno, hubo un trabajo policial intensivo para eliminar las cuadrillas. Los secuestradores que no cayeron en enfrentamientos o que no están presos se trasladaron a San Pablo, donde se concentra la mayor parte de la elite empresaria brasileña.

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.