El Papa, ante miles de argentinos: "La Iglesia tiene que salir a la calle, no puede ser una ONG"

Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Francisco se reunió con argentinos en la Catedral Metropolitana de Río de Janeiro; "Les pido que hagan lío", dijo
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25 de julio de 2013  • 16:06

En un clima de emoción y euforia, miles de argentinos se encontraron este mediodía con el papa Francisco en la Catedral Metropolitana de Rio de Janeiro, Brasil, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). En su discurso, el sumo pontífice le pidió a los jóvenes "que hagan lío", dijo que la Iglesia "tiene que salir a la calle" y que "no puede ser una ONG".

"¿Qué espero de la Jornada? Espero lío, que haya lío, que la Iglesia salga a las calles. Que nos defendamos de la comodidad, que nos defendamos del clericalismo", enfatizó Francisco.

Más temprano, Jorge Bergoglio había asistido a la favela Varginha , uno de los asentamientos más peligrosos y empobrecidos de Brasil, donde llamó a luchar contra las desigualdades.

Luego, se dirigió a la Catedral Metropolitana, donde miles de jóvenes argentinos esperaban ansiosos su llegada."No se dejen excluir y no excluyan a los ancianos. Cuiden los dos extremos de la vida, de la historia de los pueblos", apuntó Francisco.

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En el final de su discurso, el Papa lamentó no poder "estar más cerca" de los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud. "Por momentos me siento (enjaulado)... qué feo es estar enjaulado, me hubiera gustado estar más cerca de ustedes", afirmó.

Peregrinos, obispos y autoridades del gobierno argentino participaron del encuentro con el sumo pontífice.

En representación de la administración de Cristina Kirchner estuvieron presentes en el templo el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el director de Culto Católico de la Cancillería, Luis Saguier Fonrouge.

La seguridad dispuesta en el lugar no permitió as los fieles ingresar con banderas, mochilas ni fotos.

Conmovedor recibimiento

La llegada de Francisco hizo estallar en aplausos y cánticos a los cientos y cientos de jóvenes que viajaron especialmente miles de kilómetros para reencontrarse con quien fue durante años primado de la Iglesia de la Argentina.

Ante cada paso, los saludos y las muestras de cariño eran incesantes. Fueron devueltas con bendiciones, abrazos, besos y gestos de afecto a quienes estuvieron toda la noche esperándolo.

"Esta es la juventud del Papa", había dicho poco antes el titular del Episcopado, monseñor José María Arancedo, quien había destacado que muchos pasaron la noche en vela y bajo la lluvia para poder entrar a la Catedral de San Sebastián.

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