Conocido por su ferocidad y lealtades cambiantes

A Hobeika no le faltaban enemigos
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25 de enero de 2002  

BEIRUT.- Elie Hobeika, asesinado ayer con un coche bomba, se hizo conocido como uno de los militantes libaneses pro israelíes más sangrientos de la guerra civil, y pocos se sorprendieron de que muriera sumido en la misma violencia en la que vivió.

Su vida, de hecho, refleja 25 años de la historia tumultuosa del Líbano, marcada por traiciones y cambios de alianzas. El "señor de la guerra" libanesa había nacido en 1945 en la ciudad de Qleiaat, enclavada en las montañas libanesas de Kisrawan. Tras estudiar en escuelas católicas, alcanzó la mayoría de edad cuando se desató la guerra civil en su país, y de inmediato se unió a la milicia cristiana de las Fuerzas Libanesas (FL).

Jefe de operaciones y después de los servicios de inteligencia de las FL, creadas en 1976, Hobeika renegó en secreto de su alianza con Israel para unirse a Siria en 1984, un año y medio después de la muerte de Bechir Gemayel, fundador de las FL y asesinado en septiembre de 1982, a pocos días de convertirse en presidente del Líbano.

Pese a negarlo, Hobeika es considerado uno de los responsables de la masacre de entre 800 y 3000 palestinos en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila, al sur de Beirut, tres meses después de la invasión israelí al Líbano, en 1982.

La salvaje matanza fue perpetrada por milicianos cristianos aliados de Israel -cuando Ariel Sharon era ministro de Defensa- en venganza por el asesinato de Gemayel.

Tras el fin de la guerra civil libanesa, en 1990, Hobeika ocupó entre 1991 y 1998 varios cargos en el gobierno libanés, antes de dedicarse al mundo de los negocios. "El señor de la guerra", que tenía 46 años, estaba casado y tenía un hijo -el que ayer murió-, además de una hija que falleció durante la guerra.

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