Consecuencias para los argentinos

España no les exige visa, pero les dificultaría el ingreso en el país
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20 de mayo de 2003  

En octubre último, al menos 15 argentinos debieron regresar al país en el mismo avión en el que habían llegado a España luego de que las autoridades migratorias ibéricas consideraron que no cumplían con los requisitos exigidos a los turistas.

El mayor rigor en el cumplimiento de la ley de extranjería había sido anticipado semanas antes por el ministro de Interior español, Angel Acebes: "Vamos a repatriar a todos los que entren ilegalmente en la península", advirtió, porque la inmigración "debe adaptarse a la capacidad de acogida de España".

Casi las mismas palabras usó ayer el presidente español, José María Aznar, al anunciar la nueva reforma de la ley de extranjería, aunque aún no se sabe cómo afectará a los argentinos que residen en forma ilegal en España o que piensan emigrar a ese país. En abril último, al menos, Aznar afirmó que no piensa instrumentar la exigencia de visas para los argentinos que quieran viajar a la península.

La última modificación de la ley de extranjería comenzó a regir en enero último y tuvo las siguientes consecuencias para los ciudadanos de nuestro país:

  • Se eliminó el límite de edad -hasta entonces el tope eran los 18 años- para que los hijos de españoles pudieran optar por la nacionalidad española. Pero desde entonces éstos tienen un plazo de tres años para hacerlo, transcurrido el cual perderán ese derecho.
  • Los nietos de españoles sólo pueden acceder a la nacionalidad española después de haber cumplido en la península un año de residencia legal (con pasaporte europeo o un permiso de trabajo avalado por el consulado que los autorice a quedarse más allá de los 90 días que concede la visa de turista). Sin embargo, no es nada fácil conseguir un trabajo legal en España, sobre todo desde que el gobierno endureció su política migratoria.
  • El panorama es bastante sombrío para los emigrantes argentinos que llegan a España "sin papeles", ya que no tienen derecho a prácticamente nada. Las multas para los empresarios que les den trabajo los dejan casi sin posibilidad de empleo y corren el riesgo permanente de ser detenidos -y expulsados- si la policía les exige documentos. Muchos se vuelven porque no soportan la tensión, cada vez mayor, de la ilegalidad.

    No se sabe cuántos argentinos "ilegales" residen en España -precisamente porque no están registrados-, pero estimaciones extraoficiales hablan de varios miles.

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