Convertirán a Jerusalén en una fortaleza

Israel aprobó un controvertido plan para defenderla, que incluirá sensores, trincheras y policías extras Los detalles del plan aún no fueron anunciados La prensa dijo que se construirá un muro entre Jerusalén y Cisjordania El gobierno israelí lo negó
Israel aprobó un controvertido plan para defenderla, que incluirá sensores, trincheras y policías extras Los detalles del plan aún no fueron anunciados La prensa dijo que se construirá un muro entre Jerusalén y Cisjordania El gobierno israelí lo negó
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30 de enero de 2002  

JERUSALEN.– El gobierno israelí aprobó ayer un controvertido plan para reforzar la seguridad en Jerusalén, que en la última semana fue blanco de dos sangrientos atentados palestinos.

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, anunció que presentará lo antes posible los detalles del llamado “Plan envolvente de Jerusalén” al gabinete de seguridad, de modo que éste apruebe el presupuesto, estimado por algunos medios en 25 millones de dólares.

Hasta ahora, trascendió que la propuesta contempla convertir a Jerusalén en una virtual fortaleza, con fosas y trincheras para impedir el paso de coches-bomba, sistemas de vigilancia electrónica con sensores para detectar infiltraciones en “puntos críticos”, y varios centenares de guardias fronterizos a lo largo de los 54 kilómetros de límites municipales del sector oriental de la ciudad.

Sin embargo, el ministro de Seguridad Pública israelí, Uzi Landau, negó que el proyecto busque “establecer un tipo de barrera entre Jerusalén y la congestión árabe a su alrededor, como algunos tratan de presentarlo”.

Según la televisión local, en este sentido, el “Plan envolvente de Jerusalén” contempla la construcción de un muro de 10 kilómetros para separar a Jerusalén de Cisjordania, una propuesta que habría sido presentada por el jefe del Consejo Nacional de Seguridad, el general Uzi Dayan.

Sharon, por su parte, subrayó en un comunicado que se oponía a cualquier división, al tiempo que señaló que el “plan debe ser tratado como un conjunto, cubriendo los barrios judíos y árabes por igual”.

A pesar de la estrecha vigilancia policial, en los últimos siete días se registraron dos atentados en Jerusalén: el de un activista de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, de Al-Fatah, que mató a tiros a dos mujeres antes de ser abatido por la policía y, el domingo último, el de una suicida palestina que se inmoló en pleno centro de la ciudad, matando a un anciano e hiriendo a decenas de personas.

Los ataques aumentaron la presión sobre el gobierno israelí, suscitando reclamos para ajustar las medidas que impidan el ingreso en Jerusalén de la mayoría de los palestinos de Cisjordania, y limitar el acceso de los de Jerusalén oriental al sector judío occidental.

Este concepto trae dificultades políticas, ya que Israel anexó Jerusalén oriental a Jordania en la guerra de 1967, una acción que no fue reconocida internacionalmente. Mientras los judíos consideran la ciudad como su capital eterna e indivisible, los palestinos quieren a Jerusalén oriental como capital de su futuro Estado independiente.

Una división causaría problemas logísticos, ya que Israel ha construido asentamientos en torno del sector oriental, donde viven unos 200.000 judíos, y sería difícil establecer una separación nítida entre ellos y los palestinos.

Más tensiones

Los palestinos, en tanto, declararon que cualquier plan para erigir barreras físicas entre el sector árabe y judío de la ciudad sólo aumentaría las tensiones, ya en punto de ebullición tras 16 meses de violencia.

“Quienes no podrán entrar en Jerusalén son quienes desean la paz. Aquellos que desean entrar y volarse en pedazos siempre encontrarán una vía”, dijo a la radio del ejército israelí Ziad Abu Zayyad, ministro palestino de Estado para Asuntos de Jerusalén.

Y mientras los detalles del controvertido plan de seguridad seguían siendo ayer un misterio, refuerzos policiales invadieron el distrito céntrico de Jerusalén, donde reinaba un silencio inusual, y registraron transeúntes en la calle Jaffa, la arteria comercial que ha sido blanco de numerosos atentados.

Asimismo, fuerzas israelíes continuaron sus operaciones contra grupos radicales islámicos, arrestaron a tres sospechosos e hirieron a seis palestinos en Gaza y Cisjordania.

Monumento en honor a la suicida

BAGDAD (EFE).– El presidente de Irak, Saddam Hussein, ordenó ayer erigir en Bagdad un monumento en honor a la suicida palestina que se inmoló el domingo en Jerusalén. Según la agencia de noticias iraquí INA, el gobernante dijo que “el martirio es el mejor regalo que se puede dar al pueblo”. El mandatario reiteró además que su país apoya los atentados suicidas contra Israel, y que se solidariza con Yasser Arafat por “alinearse junto a la resistencia”.

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