Corea del Norte dijo que lanzará un satélite y Japón amenazó con destruirlo

Pyongyang busca poner un satélite en órbita este mes, pero el imperio japonés reaccionó con dureza y dijo que en caso de ser lanzado, será derribado
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3 de febrero de 2016  • 17:49

TOKIO.- Corea del Norte confirmó que lanzará un cohete para colocar un satélite en órbita, entre el 8 y el 25 de febrero, lo que provocó duras reacciones de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur.

El país asiático avisó de los preparativos a tres agencias de Naciones Unidas, entre ellas la Organización Marítima Internacional (OMI), que reveló el anuncio.

Pyongyang insiste en que se trata de un programa espacial de carácter exclusivamente científico, pero la comunidad internacional considera que los lanzamientos son pruebas de misiles balísticos camuflados.

Este anuncio tiene lugar en momentos en que Naciones Unidas prepara una resolución para endurecer las sanciones contra Corea del Norte tras el anuncio de que había efectuado el 6 de enero pasado su cuarto test de una bomba nuclear.

Un lanzamiento de este tipo tendría "consecuencias reales" y sería "un argumento más fuerte en favor de una acción del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas", declaró a los periodistas el secretario de Estado adjunto para Asia, Danny Russel, señalando que eso se podría traducir en "duras sanciones suplementarias".

"Corea del Norte desafía al Consejo de Seguridad de la ONU, desafía a su vecino chino, desafía a la comunidad internacional, en detrimento de la paz y de la seguridad internacionales, de la paz y la seguridad regionales", fustigó Russel.

Desde Tokio el gobierno japonés reaccionó también con dureza. "Si Corea del Norte se obstina en efectuar este lanzamiento, sería una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y una seria provocación", dijo el primer ministro Shinzo Abe ante el parlamento.

Derribo

El ministro de Defensa de Japón, Gen Nakatani, dijo que ha dado instrucciones al Ejército para que derribe el cohete en caso de que este resulte ser una amenaza para el territorio nipón.

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, advirtió en el Parlamento de que el lanzamiento del misil no solo sería un claro desprecio por las resoluciones de Naciones Unidas, sino que también supondría para Japón un "grave acto de provocación".

Tanto Japón como Corea del Norte exhortaron a Corea del Norte a abandonar sus planes para el lanzamiento del cohete. Ambos temen que esconda una prueba misilística para el programa atómico norcoreano.

En tanto, el gobierno de Corea del Sur en una declaración oficial urgió a Corea del Norte a renunciar al proyecto argumentando que "todo lanzamiento utilizando tecnología balística es una violación de las resoluciones de la ONU".

Las especulaciones en la comunidad internacional sobre este lanzamiento fueron creciendo en las últimas semanas, a causa de las imágenes satelitales que muestran un incremento de la actividad en la estación de lanzamiento de Sohae.

Desde principios de 2013, Corea del Norte ha aumentado las capacidades de la base de Sohae, que ahora puede lanzar cohetes a una mayor distancia y con cargas más pesadas. Pero la mayoría de expertos cree que Pyongyang está lejos aún de alcanzar la capacidad de mandar misiles balísticos intercontinentales.

Lejos de atacar EE.UU.

"Corea del Norte está aun lejos de poder atacar territorio estadounidense", explicó Siegfried Hecker, uno de los principales expertos occidentales sobre el programa nuclear norcoreano. "Sólo ha realizado un lanzamiento espacial con éxito. Necesita mucho más, pero ha hecho un gran esfuerzo en esa dirección", indicó.

El plan de vuelo entregado a la ONU es similar al que fue utilizado en otro lanzamiento en 2012, lo que sugiere que volverá a utilizar el mismo tipo de cohete.

El cohete Unha-3 fue puesto en órbita con éxito en 2012, pero los expertos siguen dudando seriamente que Corea del Norte tenga la capacidad técnica de desarrollar un misil y una cabeza nuclear que pueda resistir el calor del regreso a la atmósfera.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, viajó a Pekín la semana última para intentar convencer a China de que ejerza más presión sobre su aliado norcoreano y acepte más sanciones contra éste en la ONU.

Agencias AFP, DPA y EFE

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