Coronavirus en Ecuador: "Mi esposo murió de COVID-19 y su cadáver desapareció. Me lo entregaron cuatro meses después"

El cuerpo de Félix Merchán (42) desapareció luego que muriera en un hospital de Guayaquil
El cuerpo de Félix Merchán (42) desapareció luego que muriera en un hospital de Guayaquil Crédito: Silvia Guzmán
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18 de julio de 2020  • 10:04

A finales de marzo, la ciudad ecuatoriana de Guayaquil se vio desbordada por un brote de COVID-19. Con hospitales, morgues y cementerios colapsados, los muertos comenzaron a acumularse en las calles a la espera de ser recogidos.

En medio del caos, decenas de cadáveres -sin identificación- fueron apilados en contenedores instalados en hospitales, mientras las personas deambulaban entre los cuerpos para encontrar a sus familiares.

Han pasado casi cuatro meses desde que estalló la crisis sanitaria y esta semana el Laboratorio de Criminalística de la Policía Nacional e Investigaciones comenzó a entregar alrededor de 50 cuerpos. Este jueves aún quedaban cerca de 100 cadáveres en estado de descomposición a la espera de ser identificados a través de pruebas de ADN.

Y aún no se sabe exactamente cuál es el número total de desaparecidos que fueron víctimas del virus. Félix Merchán fue uno de ellos. Su esposa, Silvia Guzmán, lo buscó desesperadamente hasta que logró que lo identificaran.

"Eran las tres de la mañana y me dijo que no podía respirar. Junto a otros familiares recorrimos todos los hospitales y clínicas y nadie lo quería recibir porque estaba lleno de enfermos con COVID-19. Nos decían que no había oxígeno, que no tenían cómo ayudarlo. Llegamos al Hospital del Guasmo Sur a las nueve de la mañana. Allí lo ingresaron a la sala de emergencia y lo dejaron en una silla de ruedas porque no había camas. Los pacientes estaban tirados ahí a la buena de Dios. Era como estar en una guerra, pero una guerra sin armas, una guerra biológica", relata Guzmán.

A Merchán le faltaba la respiración y su mujer alcanzó a escuchar sus últimas palabras. "Mami, de esta no salgo. Quiero que te cuides mucho y que recuerdes que yo siempre voy a estar para ti". Perdió el conocimiento y murió en brazos de su mujer el 1 de abril.

En medio de la pandemia de COVID-19 en Guayaquil, decenas de cuerpos de víctimas fatales desaparecieron inexplicablemente
En medio de la pandemia de COVID-19 en Guayaquil, decenas de cuerpos de víctimas fatales desaparecieron inexplicablemente Crédito: BBC Mundo

Tras explicarle que había mucha carga viral, un médico la sacó a la fuerza y le hizo que llenara un papel para poder retirar el cuerpo. Pero a la mañana siguiente el cadáver de su esposo había desaparecido.

"Un guardia me dijo que entrara a buscarlo a la guardia del hospital. Había muchos cuerpos por todas partes, no sabían ni dónde ponerlos. Era como estar viendo The Walking Dead. Estaban en el piso, era horrible. Los tenían en unos contenedores que no estaban refrigerados. Ahí llegaban todos los que murieron en sus casas y los que estaban esparcidos en las calles. Y entonces seleccionaban 80 cadáveres y los ponían en la morgue para que los familiares fuéramos a reconocerlos. Si querías ir a buscarlo dentro del contenedor, tenías que pagarles a los guardias entre US$ 100 y US$ 300 para que te dejaran entrar", relató.

Guzmán denuncia que a su esposo nadie se dignó a ponerle un brazalete con identificación, que no se siguió ningún protocolo. Toda la situación era caótica. "La gente abría las fundas, había cuerpos descompuestos. Si hubieran tenido un buen manejo de los cadáveres, cada uno con su nombre, como debe de ser, nada de esto hubiese pasado", recuerda.

Durante la crisis sanitaria, los hospitales, las morgues y los cementerios de Guayaquil quedaron colapsados
Durante la crisis sanitaria, los hospitales, las morgues y los cementerios de Guayaquil quedaron colapsados

Durante ocho días, Guzmán volvió a la morgue del hospital para intentar encontrar el cuerpo de su esposo. Al final, le informaron que el gobierno iba a enterrar los cadáveres en el campo santo de Pascuales o en el cementerio de La Aurora.

"Me dio mucha pena porque yo quería encontrar a mi esposo para darle su último adiós. Me dijeron que tenía que entrar a una página web para saber en qué cementerio había sido enterrado. Hice eso por tres semanas y su nombre nunca apareció", relata.

Asesorados por abogados, Guzmán y familiares de otros fallecidos se empezaron a manifestar con carteles con los rostros, los nombres y la fecha en la que había desaparecido."Buscamos en hospitales, en morgues, en cementerios, en todos los lados. Nunca tuvimos una respuesta. Como no aparecía, llegué a pensar que podía estar vivo", recuerda.

En su desesperación, Guzmán pensaba que tal vez su marido había despertado, que podía estar entubado en un hospital y había perdido la memoria. Más angustiante, también contemplaba la posibilidad de que se lo hubieran entregado a otra familia y que estuviera sepultado con otra identidad.

Cerca de 100 cuerpos en Guayaquil están siendo sometidos a pruebas de ADN para determinar su identidad
Cerca de 100 cuerpos en Guayaquil están siendo sometidos a pruebas de ADN para determinar su identidad

En contacto con un grupo de médicos forenses de un país que no recuerda, Guzmán les dio todo las características físicas de su esposo: cabello, nariz, dientes, todo. "Les llevé hasta un foto donde se veía la ropa que mi esposo llevaba el día en que falleció en el hospital", comparte la viuda.

Pasaron los días. Los especialistas trabajaban con las huellas dactilares, con el parecido físico y con muestras de ADN que cotejan con el de los familiares. Así fue como el 23 de junio recibió un llamado que le confirmaba que habían encontrado el cuerpo de su esposo.

Al día siguiente de entregar su testimonio a BBC Mundo, Silvia Guzmán recibió el cuerpo de su esposo y lo enterró en el Cementerio Municipal Ángel María Canals de Guayaquil.

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