Coronavirus. EE.UU. supera los 160.000 casos y aún se prepara para lo peor de la pandemia

Ante la escasez de material de protección para el personal médico, EEUU comenzará a descontaminar máscarillas usadas.
Ante la escasez de material de protección para el personal médico, EEUU comenzará a descontaminar máscarillas usadas. Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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30 de marzo de 2020  • 15:43

WASHINGTON.- Un hospital de campaña fue desplegado en el Central Park. Un buque hospital de la Armada, el USNS Comfort, atracó en uno de los muelles de Nueva York. Virginia se convirtió en el 30º del país en implementar políticas de confinamiento, y fue más allá que otros estados: la policía podrá arrestar a quienes incumplan su orden, bajo pena de hasta un año en la cárcel. Apremiado por la escasez de equipos en los hospitales, el gobierno federal autorizó a que se reciclen las máscaras usadas, para volver a utilizarlas.

Estados Unidos superó los 160.000 casos confirmados de Covid-19, el registro más alto de cualquier país azotado por la pandemia, y tuvo un nuevo pico de muertes en un día, casi 500, que llevaron el saldo de víctimas a 2945. Y el país todavía se prepara para lo peor.

Lejos quedó el anhelo, apenas una semana atrás, del presidente, Donald Trump, de "abrir" el país y ver iglesias llenas para celebrar la Pascua. Hoy, después de enterrar ese anhelo y pedirles a los estadounidenses que continúen trabajando desde sus casas, sin vida social en bares o restaurantes o en grandes reuniones hasta fines de abril, Trump confirmó que espera "el punto más alto" de la pandemia de Covid-19 justamente en dos semanas, alrededor del Domingo de Resurrección.

"Alrededor de Pascua, ese será el pico, ese será el punto más alto, creemos, y luego comenzará a bajar desde ahí", dijo Trump, durante una entrevista de una hora por la mañana en Fox & Friends, uno de sus programas favoritos de Fox, la cadena más afín a su gobierno. "Ganaremos, y será bastante pronto", prometió Trump, al final de la entrevista.

En Nueva York, los hospitales ya han comenzado a saturarse, y otras ciudades, como Detroit o New Orleans, miran con espanto a la ciudad de las luces como si dieran un vistazo a su futuro.

Tres de cuatro estadounidenses quedaron bajo una orden o recomendación de permanecer en su casa, alrededor de 250 millones de personas, y Trump decidió prolongar hasta fin de mes sus pautas para fomentar el distanciamiento social y aplanar la curva de persona enfermas y víctimas de la nueva enfermedad. Pero, así y todo, los modelos que miran sus expertos indican que entre 80.000 y 200.000 personas pueden llegar a perecer en la pandemia. Hace dos años, en una de las peores temporadas en décadas, unas 61.000 personas murieron por la gripe.

"Esta es una crisis mortal de salud pública", dijo el gobernador de Maryland, Larry Hogan, al ordenarle a sus residentes que se queden en sus casas, salvo para ir al supermercado, la farmacia, ver a un médico o ir a un hospital, o hacer ejercicio. "Ya no pedimos ni sugerimos que la gente de Maryland se quede en casa. Les estamos ordenando que lo hagan", afirmó.

Nuevo récord

Maryland, Virginia y Wahington, D.C, se sumaron a las políticas de confinamiento.

Maryland emitió la orden más dura: impuso pena de hasta un año de cárcel y multas de 5000 dólares por incumplimiento. Los esfuerzos de la Casa Blanca y los gobernadores aún van en la misma dirección: imponer el distanciamiento social y tratar de aplanar lo máximo posible la curva de contagios de Covid-19 en Estados Unidos. Además de las recomendaciones del gobierno federal, 30 estados del país, además de decenas de condados y ciudades, entre ellas, Washington, D.C., han emitido órdenes de permanecer en casa para sus residentes, que ya alcanzan a más de tres cuartos de la población del país. Con todo, esas restricciones son más laxas que las cuarentenas impuestas en Italia, España o la Argentina.

Estados Unidos llegó hoy a 160.020 casos confirmados de Covid-19, la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus , SARS-CoV-2. La primera potencia continúa recorriendo la parte ascendente de la curva de la epidemia. Hasta hoy por la tarde, el país había registrado 2945 muertes. Ambas cifras cambian cada hora. La cantidad de casos confirmados y de víctimas se duplica cada dos o tres días. En el epicentro del brote, la ciudad de Nueva York, los médicos y enfermeras en la primera línea de la batalla contra la nueva enfermedad se enfrentan a un mayor riesgo de contagio y la escasez de material de protección –guantes de latex, batas, mascarillas– a medida que los hospitales llegan a su máxima capacidad.

Ante la escasez, el gobierno federal de Estados Unidos aprobó de urgencia un procedimiento para esterilizar las máscaras N95 que se usa en los hospitales, para que puedan volver a utilizarse. El procedimiento fue desarrollado por una empresa, Batelle, que puede "descontaminar" hasta 80.000 máscaras por día.

A su vez, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés) avaló a través de una "Autorización de Uso de Emergencia" el tratamiento con sulfato de hidroxicloroquina y fostato de cloroquina, dos drogas que suelen ser utilizadas para tratar el paludismo y otras enfermedades, como la artritis, para tratar la Covid-19.

El tratamiento había sido elogiado y mencionado en reiteradas ocasiones por Trump, y ya fue puesto en práctica en Francia por el virólogo francés, Didier Raoult, quien había comenzado a administrar la hidroxycloroquina a los enfermos de Covid-19, también antes de que los ensayos clínicos terminen de demostrar si el puede ser una cura que le ponga un límite a la pandemia.

La decisión de Trump de ampliar sus restricciones y sus recomendaciones para imponer el distanciamiento social en el país llegó luego de que los dos principales expertos de su task force contra la pandemia, los doctores Deborah Birx y Anthony Fauci, indicaran que entre 80.000 y 200.000 personas pueden llegar a morir a causa del SARS-CoV-2, según el éxito que tengan las medidas de mitigación.

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