Correa busca un triunfo contundente para afianzar su guerra contra la prensa

Si su partido se impone también en el Parlamento, podría aprobar una "ley mordaza"
Paula Markous
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15 de febrero de 2013  

QUITO.- Al poco tiempo de asumir, en 2007, los marcó como el enemigo. "Bestias salvajes", les asestó. "Vamos a tomar medidas porque esto es un abuso", advirtió.

Fue la primera embestida de la larga guerra que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, mantiene contra los medios de comunicación privados, una ofensiva que se profundizará por cuatro años más si gana las elecciones de pasado mañana.

El propio Correa sostuvo en un discurso de campaña, hace un mes, que si es reelegido seguirá "defendiendo al pueblo contra la prensa que desinforma y manipula".

Tendrá, además, una nueva y poderosa arma si su partido, Alianza País, logra la mayoría parlamentaria en los comicios: una ley de comunicación, que los principales medios privados advierten como una amenaza a la pluralidad democrática.

Uno de los puntos más controvertidos de la ley, cuya aprobación se ha demorado casi tres años en la Asamblea Nacional, es la creación de un Consejo Nacional de Comunicación con potestad para sancionar sobre los contenidos difundidos por la prensa. El oficialismo quiere que el gobierno tenga representantes en ese cuerpo, lo que genera suspicacias.

Pero la "ley mordaza", como la calificaron los medios, es sólo una de las tácticas de la estrategia comunicacional de Correa, que incluye el hostigamiento a los periodistas, la incautación de medios privados y la creación de un multimedio público.

Tan abarcativa es la estrategia que el Comité de Protección de Periodistas situó ayer a Ecuador en la lista de los países con mayor número de ataques a la prensa en 2012. La organización dijo que, en el país, el clima de libertad de expresión está "en severa caída".

"Correa ha creado un cuasi monopolio gubernamental, con cuatro diarios, cuatro cadenas de televisión y la utilización abusiva de cadenas nacionales, llegando a manejar más del 75% de la audiencia de televisión", explicó a LA NACION Jaime Mantilla, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y director del diario ecuatoriano Hoy, que, al igual que el resto de los medios impresos, no podrá publicar hoy los cierres de campaña para no influenciar al electorado.

Los ecuatorianos han visto 1365 cadenas nacionales desde que el presidente asumió, en 2007, de acuerdo con la ONG Fundamedios, una cifra que sólo supera el presidente venezolano, Hugo Chávez.

"¡Gracias a Dios tenemos el cable! Correa interrumpe los programas a cada rato con esas odiosas cadenas", dijo Pedro Espinosa, de 35 años, mientras caminaba por las calles de Quito.

El presidente tiene también su propio espacio televisivo, Enlace ciudadano, que además de ser transmitido en cadena todos los sábados por la mañana durante tres horas se repite varias veces en los canales de televisión incautados por el Estado, Gama y TC.

"Insulto ciudadano lo llamamos acá. Es una vergüenza, el señor prepotente [Correa] se la pasa agrediendo", opinó Rita Valdez, una abogada de 42 años.

Uno de los segmentos más cuestionados de Enlace ciudadano es el dedicado a los medios, "La libertad de expresión ya es de todos", donde el presidente desmiente noticias e insulta a periodistas.

"Sicarios de tinta", "vírgenes", "reporteros majaderos [necios]" son sólo algunos de sus adjetivos preferidos.

Correa dejó en claro, además, que con su autoridad no se juega. Esto lo sabe el diario El Universo, al que el presidente demandó por 40 millones de dólares por supuestas injurias. También los periodistas Christian Zurita y Juan Carlos Calderón, demandados por 10 millones de dólares por el libro El gran hermano , sobre los contratos ilegales de su hermano, Fabricio Correa, con el Estado.

Todos fueron perdonados por el presidente hace un año. "Hay perdón, pero no olvido", aseveró el mandatario, en una clara advertencia para el resto de los medios.

"Correa quiere eliminar el pensamiento crítico y evitar la rendición de cuentas. Son requerimientos de su gobierno autoritario de corte populista", sostuvo Diego Cornejo, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep).

Según el periodista, la situación de la prensa independiente se agravaría si Correa lograra la mayoría en la Asamblea Nacional y se aprueba la ley de medios, porque "se instaurará un sistema de censura previa de contenidos, controlados directamente por el Ejecutivo".

Para el legislador opositor Paco Moncayo -candidato a la reelección por el partido Ruptura 25-, "la ley responde más a un odio irracional del presidente contra los medios de comunicación que a una política justa". En la vereda de enfrente, Mauro Andino, de Alianza País, y presidente de la Comisión de Comunicación del la Asamblea, defendió el proyecto. "Esta ley garantiza el derecho a la libertad de expresión porque democratiza el acceso a los medios, que en un 95% están en manos privadas", dijo a LA NACION.

Al igual que la ley que impulsó el kirchnerismo, el proyecto de Correa divide las licencias en tres partes: un 33% para los medios privados, un 33% para el sector público y un 34% para los medios comunitarios.

Las encuestas indican que Correa ganará en primera vuelta, pero no está tan claro si logrará la mayoría en la Asamblea.

La prensa está expectante y también los ecuatorianos.

"Hay un artículo [el 79] que obligaría a los canales de cable a transmitir la cadena nacional. Es lo único que nos faltaba: el hombre está en todos lados y va por más", resumió Jaime Urguiles, un empleado de 50 años.

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