Crece el negocio de la boda real en España

Una terraza frente a la catedral donde se casará la pareja se alquiló por 60.000 euros
Silvia Pisani
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26 de febrero de 2004  

MADRID.- A los analistas bursátiles se les escapó el dato: nada cotiza hoy tan rápido ni tan alto como el alquiler de los balcones madrileños con vista al casamiento del heredero Felipe de Borbón con la periodista Letizia Ortiz.

La cuestión también pareció escapar al ojo de expertos inmobiliarios. De modo que millones de televidentes de todo el mundo dependen, al menos hasta ahora, de las cotizaciones que murmura el puñado de porteros de la zona que pasaron de ser trabajadores de la escoba a entrepreneurs en la colocación de espacios para instalar las cámaras de televisión.

Ahí está, por ejemplo, don Paco, conserje de un antiguo edificio en la esquina de San Quintín y la calle Bailén -la misma de la catedral- que informa la tarifa del inmueble: "Balcones comunes, a 9000 euros. La terraza ya está contratada a 60.000", dice con una frialdad que envidiaría Gordon Gekko, el despiadado protagonista de la película "Wall Street".

Fiel al negocio, don Paco no revela la identidad del cliente. "Es una cadena de televisión privada que pagó no sólo por el día de la boda, sino también por la exclusividad de uso desde una semana antes, porque quieren filmar los preparativos", dice. Y de paso exhibe las refacciones que se realizan ahora en el inmueble... "para estar a tono, ¡hombre!".

Tal es la fiebre que reina en los alrededores de la catedral de La Almudena, cuando faltan tres meses para el casamiento, previsto para el mediodía del 22 de mayo. Pero la incógnita que aún pende sobre el recorrido exacto que harán los novios tras la ceremonia disparó un "mercado de futuros" en la zona que, por su especialización, haría palidecer a la bolsa de Chicago, considerada líder en ese tipo de productos.

Gran negocio

Por ejemplo: hoy, un balcón en la angostísima calle San Quintín se alquila a 6000 euros para la boda. Pero los precios se dispararán en caso de confirmarse que por ella pasará el Rolls Royce con el que Felipe y Letizia recorrerán brevemente la ciudad para el tradicional paseo posterior a la ceremonia. "Es un póquer tapado. Si la apuesta sale bien, es un gran negocio cerrar trato ahora", dice otro portero.

Don Paco, el de la calle Bailén, insiste. "Mire que, por lo que yo sé, aún no está dicha la última palabra. Y muchos propietarios todavía esperan a que se aproxime más la fecha para cerrar negocio", dice, en tono conspirativo. Los valores suben, por supuesto, al ritmo de la altura del balcón y lo "extensa" (sic) de su vista.

En el intermedio están los balcones del número 15 de la calle de Factor. "Calcule por lo menos unos 18.000 euros", dice su portero y recita las bondades del producto: "Son pequeños, pero desde aquí tiene una estupenda vista del Patio de Armas del Palacio Real y la entrada principal de la catedral", explica.

Ajenos a la fortuna que se cuece en el barrio, los turistas se lanzan como moscas a las tiendas de souvenirs donde ya se ofrecen recuerdos de la boda. "Sobre gustos no hay nada escrito", dice la vendedora de un puesto de la tradicional Calle Mayor al mostrar la pieza estrella: un dedal de costura con la cara de Letizia.

"Lo llevan sobre todo mujeres de fuera de Madrid y de más de 50 años, las más entusiasmadas con la boda. Es que aquí la mujer cose mucho en casa", explica. Y aun así es difícil no intuir los sueños de la costurera con el rostro de la princesa tan a la vista en cada dobladillo que repare.

Impacto económico

Luego viene todo lo habitual: cucharitas, bandejas, platos y hasta ceniceros donde vaya a saber qué se aplasta contra la cara de los contrayentes.

Los que menos suerte tuvieron hasta ahora son unos banderines azules con la fecha del casamiento, lo más barato de lo que se ofrece: 6 euros. La pila es enorme y parece que así seguirá.

Lentos para hacerse con el grueso del negocio, los profesionales aparecieron a la hora de medir el impacto económico de la boda. Por ejemplo, si cada noticia del casamiento se contara como espacio de publicidad para España, la boda real significaría no menos de 1060 millones de euros en propaganda para el país.

Tal la categórica afirmación de la consultora Técnicos Turísticos Asociados.

"Los españoles se quejan de que la boda saldrá de su bolsillo, pero vean todo lo que nos estamos ahorrando. Estamos frente a una ocasión única, que conviene aprovechar, porque difícilmente se repita, salvo que se produzcan divorcios...", advirtieron sus directivos.

Esperemos que el negocio no lleve a esos extremos...

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