Crece en Chile el fantasma de una constituyente

En la recta final para las elecciones, el 45% de la población quiere una asamblea
Carlos Vergara
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10 de noviembre de 2013  

SANTIAGO, Chile.- Empezó como un movimiento social subterráneo, alimentado por algunas voces de la extrema izquierda. Pero hoy tomó una inusitada fuerza la demanda popular por una asamblea constituyente que, entre otras cosas, reemplace de una buena vez la Constitución de 1980, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, para poner fin al sistema político binominal y establecer así los futuros cimientos republicanos.

Si bien parecía que el grupo que fogoneaba la asamblea era más bien marginal, la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) impactó con una cifra inesperada: el 45% de la población dijo estar a favor de una asamblea constituyente y de la necesidad de una nueva Carta Magna. Eso, mientras la derecha política y empresarial chilena insiste en que sería un abierto retroceso, que equivaldría a poner al país en una retrógrada senda política, económica y social de países de la región, tales como Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Gran parte de los candidatos que competirán en las elecciones presidenciales del próximo domingo, a excepción de la abanderada oficialista, Evelyn Matthei, y del líder regionalista Ricardo Israel, integran la propuesta en sus programas de gobierno o, como en el caso de la ex presidenta y candidata opositora Michelle Bachelet, no descartan su convocatoria.

No muchos se enteraron, pero la iniciativa incluso llegó a tener un precandidato presidencial, el abogado Gustavo Ruz-Zañartu, que finalmente no tuvo tiempo para conseguir las firmas necesarias para inscribir su candidatura, pero que instaló el tema en la agenda.

"Que el presidente [Sebastián Piñera] haya tenido que convocar a las coaliciones que sostienen el duopolio parlamentario para urgirlos a modificar el sistema binominal con el expreso propósito de evitar una asamblea constituyente habla de que conseguimos nuestro objetivo", explicó Ruz-Zañartu.

La idea original derivó en una peculiar apuesta política, la iniciativa Marca Tu Voto (MTV), que llama a la población a expresar su interés por la convocatoria de una asamblea constituyente en las elecciones del domingo, escribiendo "AC", rodeado por un círculo, en el extremo superior derecho del sufragio.

Pese a que en un comienzo se pensó que ello derivaría en la impugnación del voto, el Servicio Electoral chileno aclaró que no había ningún problema si se marcaba claramente la opción por un candidato y que las "AC" incluso serían contabilizadas a modo estadístico.

Oportunidad

"Es una buena señal. La nueva constitución debe ser construida por representantes de todos los chilenos, bajo otras reglas. Eso caló hondo en la población, la sociedad civil y los partidos políticos", dijo la vocera del movimiento Asamblea Constituyente, Javiera Parada.

"Es la oportunidad para que juntos construyamos un Chile nuestro. No hay ninguna razón para tenerle miedo", dijo a LA NACION el candidato progresista Marco Enríquez-Ominami.

Bachelet, en tanto, ha sido blanco de críticas transversales por su manifiesta ambigüedad respecto de la asamblea. "Lo que hemos señalado en el programa es que creemos que la nueva constitución tiene que llevarse adelante gobernando tres principios fundamentales, que pueden tener distintas formas de desarrollarse posteriormente: que sea democrática, participativa e institucional", repitió Bachelet cuando la consultaron por el tema.

La indefinición fue aprovechada por el oficialismo para marcar distancia entre ambas candidaturas, caricaturizando a Bachelet como una loba con planes populistas de corte chavista, bajo una piel de oveja que busca mantener el apoyo del centro político, la Democracia Cristiana y el empresariado.

"Bachelet quiere llevar a Chile más hacia Venezuela, por la asamblea constituyente, porque su programa está dominado por la calle. Matthei quiere llevar a Chile más hacia Alemania, por ponerlo crudamente", opinó el jefe de campaña oficialista, Joaquín Lavín.

La desconfianza con Bachelet también es compartida por parte de sus ex aliados, como el caso del candidato humanista Marcel Claude, que acusa a la Concertación de no haber hecho nada más que profundizar el modelo neoliberal durante los 20 años que estuvo en el poder. "Bachelet no está dispuesta a cambiar la Constitución", dijo.

"En la oposición a la asamblea constituyente se esconde un profundo miedo de nuestra elite política y económica (...) Oponerse a ella es no entender que, hace un rato ya, la democracia necesita mucho más que sólo elegir nuestros representantes", opinó el director de la Fundación Casa de la Paz, Pablo Valenzuela, al hacer un llamado a reconocer la madurez social y política que, según muchos, Chile alcanzó con holgura en los últimos años.

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