Crece en Israel el temor a una ola de atentados tras un ataque suicida

El grupo islámico Jihad advirtió ayer que el acto terrorista es sólo el comienzo
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27 de octubre de 2000  

GAZA.- Un atentado suicida en la Franja de Gaza reforzó ayer el temor de los israelíes a una nueva ola de ataques, al tiempo que la Jihad Islámica anunciaba su intención de "sembrar el terror en las tropas enemigas".

Si bien la cantidad e intensidad de disturbios en Medio Oriente seguía reduciéndose ayer, el ataque perpetrado por un joven kamikaze, que se lanzó -ayer- en una bicicleta cargada de explosivos contra un puesto del ejército israelí, acrecentó la preocupación del Estado judío, que advirtió que esas acciones no quedarán sin una respuesta dura.

La explosión de la carga que llevaba Nabil al Araeer, un palestino de 24 años, lo mató en el acto. Sin embargo, el daño causado fue mínimo, ya que sólo un soldado israelí resultó herido levemente, principalmente debido a las rígidas medidas de seguridad que imperan en el lugar, cerca del bloque de asentamientos judíos de Gush Katif.

Ataque reivindicado

La Jihad Islámica, que ayer conmemoraba el quinto aniversario del asesinato de su jefe, Fathi Chakaki, perpetrado por presuntos agentes del Mossad (servicio secreto israelí), reivindicó el atentado suicida en un comunicado, y afirmó que su organización "seguirá con los ataques suicidas (...) que sólo apuntarán a los militares israelíes".

El grupo fundamentalista musulmán agregó que el ataque "es sólo el principio de una serie de atentados suicidas, tendientes a sembrar el terror entre los soldados del enemigo y las tropillas de colonos".

Además, el jefe de la Jihad Islámico en la Autoridad Nacional Palestina, Ramadán Abdalá Chalah, afirmó que "la Jihad (Guerra Santa) y las operaciones suicidas son los únicos medios que tiene el pueblo palestino para liberar su tierra (de la ocupación israelí)", aunque subrayó que la organización "no atacará a los civiles, como lo hacen los israelíes".

En tanto, los familiares de Araeer se declararon "muy orgullosos" por el gesto del joven suicida, y en su casa de Cisjordania sirvieron café amargo a cientos de personas que se acercaron a presentar sus condolencias.

Y mientras se escuchaban pasajes del Corán a través de altavoces, las leyendas pintadas en los muros cercanos rezaban: "Jihad Islámica celebra el martirio de Nabil Araeer".

La Autoridad Palestina, por su parte, desmintió cualquier vínculo con el atentado suicida, luego de que el ejército israelí la acusó de haberlo "autorizado".

Ayer, el nivel de violencia fue menor que en los últimos días y la furia palestina se limitó a arrojar piedras contra tropas israelíes. Unos 33 palestinos resultaron heridos, algunos de bala, durante enfrentamientos con el ejército israelí en la Franja de Gaza y en la región de Hebrón y Ramallah (Cisjordania).

Un palestino de 14 años, Alaa Mohammed Mahdudh, murió en un hospital de Arabia Saudita a raíz de las heridas que recibió a principios de octubre, durante los choques con el ejército israelí. Con su muerte y la del joven kamikaze, el número de víctimas mortales - árabes en su inmensa mayoría- trepó a 140. Los enfrentamientos, que estallaron el último 28 de septiembre, también dejaron más de 4000 heridos.

En tanto, el primer ministro israelí, Ehud Barak, que necesita urgentemente formar una coalición para salvar su gobierno de minoría, afirmó ayer que está "comprometido personalmente con la paz", y aseguró que no dejará de buscarla aunque forme un eventual gobierno de emergencia con la derecha. Este no será, añadió, "un Ejecutivo de incitación a la guerra".

El premier formuló estas declaraciones en una tormentosa reunión del Partido Laborista, que él lidera, durante la cual destacó que "un gobierno de emergencia no significa que se vaya a dar las espaldas a Oslo o a Camp David".

El jefe de gobierno se refirió a los llamados Acuerdos de Oslo, firmados por palestinos e israelíes a partir de 1993, y a la cumbre de Camp David (Estados Unidos) de julio último, cuando se reunió con el líder palestino, Yasser Arafat, para alcanzar un tratado definitivo de paz.

El líder laborista, además, dejó en claro que no aceptará ningún veto del Likud, rechazando de esa forma la principal condición planteada por el jefe del partido derechista, Ariel Sharon, para formar un gobierno de emergencia nacional.

La clara afirmación de Barak en favor de la continuación del proceso de paz pese a la "pausa" impuesta, parece relacionarse con los esfuerzos que Estados Unidos realiza en pos de un nuevo acercamiento entre israelíes y palestinos.

El presidente palestino, Yasser Arafat, será recibido por el presidente norteamericano, Bill Clinton, dentro de unos días, en tanto que el canciller interino israelí, Shlomo ben Ami, se reunirá con la secretaria de Estado, Madeleine Albright, la semana próxima, en Washington.

Arafat, por su parte, también dejó la puerta abierta a posibles conversaciones. Cuando la cadena estadounidense ABC le preguntó si estaba dispuesto a reunirse con Barak, respondió: "Si es necesario, ¿por qué no?".

Arafat, sin poder

GAZA (EFE).- Tras el ataque suicida de ayer en el sur de Gaza, el líder palestino Yasser Arafat reconoció que no tiene poder para convencer a la "enfurecida" juventud árabe de terminar con la violencia en Medio Oriente. "No hay un interruptor para toda esa gente, esos niños, esos jóvenes; ellos deben ser convencidos por el proceso de paz y no por los tanques que rodean sus ciudades; están enfurecidos", dijo Arafat durante una entrevista grabada anteanoche por la cadena norteamericana ABC en su oficina de Jerusalén y difundida ayer.

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