Crece la inquietud por la seguridad del Papa tras una noche de furia en Río

En Leblon, manifestantes que protestaban por la corrupción se enfrentaron con la policía y cometieron destrozos; anuncian marchas para el día en el que llega el Pontífice
(0)
19 de julio de 2013  

RÍO DE JANEIRO.- Cuando faltan tres días para la llegada del papa Francisco , Río de Janeiro volvió a ser escenario de protestas, disturbios y saqueos. La violencia alarmó al gobierno, que convocó a una reunión de emergencia, y alimentó su inquietud por la seguridad del Santo Padre.

Los barrios de Leblon e Ipanema, dos de los más tradicionales y acomodados de Río, amanecieron ayer con rastros del vandalismo, luego de que un grupo de manifestantes se enfrentara con la policía, saqueara negocios y realizara fogatas con basura en las calles.

En los enfrentamientos, que comenzaron frente a la casa del gobernador de Río, Sergio Cabral, cinco policías resultaron heridos y 15 personas fueron detenidas. Al igual que en las movilizaciones que sacudieron a Brasil el mes pasado, los manifestantes exigían mejores servicios públicos y protestaban contra la corrupción.

La protesta alimentó la alarma sobre la seguridad del Papa, que llegará a Río el lunes para participar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que empieza el martes y finaliza el domingo 28 de julio.

De hecho, ya fueron anunciadas tres protestas para el día en que llega Francisco a Río: una de un grupo de ateos; otra de una organización feminista, y una del grupo Anonymous, que se realizará frente al palacio Guanabara, donde la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibirá al Pontífice.

De todos modos, las autoridades brasileñas dijeron que mantendrán el plan de seguridad diseñado para la visita del Papa, pero admitieron que estarán más alerta ante las posibles protestas.

"No hubo una revisión del plan porque la posibilidad de manifestaciones ya estaba prevista, pero estaremos más atentos. Es lógico que las protestas estén entre nuestras principales preocupaciones, sobre todo, si ocurren en lugares con más de un millón de personas", dijo ayer el responsable por la seguridad durante la visita del Papa, el general José Alberto da Costa Abreu.

El general anunció ayer que en el operativo de seguridad participarán 13.700 efectivos, de los cuales 10.200 son militares de las tres ramas de las fuerzas armadas y 1300 son agentes de la fuerza de seguridad nacional y miembros de las policías civil, militarizada y federal.

Abreu explicó que por un decreto firmado por Dilma, los militares tendrán excepcionalmente poder de policía y podrán efectuar arrestos en caso de necesidad, especialmente en la localidad de Guaratiba, donde el Papa celebrará una misa de cierre de la JMJ, en el Campo de Fe.

El general admitió que también buscarán evitar que se infiltren en Guaratiba grupos de manifestantes similares a los que desde junio realizan las masivas protestas. Para ello habrá puestos de control ubicados antes del Campo de Fe y los manifestantes encapuchados no podrán ingresar.

La protesta de anteayer en Leblon comenzó de forma pacífica frente a la casa del gobernador de Río, donde se reunieron alrededor de mil manifestantes, convocados por las redes sociales.

Los manifestantes exigían investigaciones de casos de corrupción con contratistas del gobierno y protestaron por los millonarios gastos públicos del Mundial 2014 y el uso de helicópteros oficiales por parte del gobernador y su familia.

Aunque la protesta se inició en forma pacífica, durante la madrugada los manifestantes se enfrentaron con 80 policías, que lanzaron bombas de gas lacrimógeno, balas de goma y chorros de agua.

Los manifestantes quemaron basura y destrozaron locales
Los manifestantes quemaron basura y destrozaron locales Fuente: AFP

"Nos atacaron con orina y con más de mil piedras" arrancadas de las calzadas, dijo ayer el coronel de la policía Alberto Pinheiro Neto, en una conferencia de prensa.

Una vez que la policía dispersó a los manifestantes, los encapuchados se dirigieron a una de las principales avenidas de Leblon, donde realizaron ataques vandálicos. Varias vidrieras de locales, bancos, fachadas de edificios y estaciones de ómnibus fueron destrozadas en Leblon e Ipanema. La situación llevó a las autoridades gubernamentales y a la policía de Río a convocar una reunión de urgencia en la madrugada para analizar la situación.

A tres kilómetros de Leblon, en la favela Rocinha, la más grande de Brasil, cientos de habitantes también salieron a las calles, pero para protestar por un supuesto asesinato de un vecino que se encuentra desaparecido.

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.