Crece la preocupación mundial por la amenaza de un default en EE.UU.

El Tesoro advierte que se quedará sin recursos para atender pagos si no hay acuerdo político antes del 17; Obama instó a los republicanos a "levantar el bloqueo"
Silvia Pisani
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8 de octubre de 2013  

WASHINGTON.- El mal clima y las tormentas en esta ciudad son la metáfora del bloqueo parlamentario que se afirma entre demócratas y republicanos, mientras crece la amenaza de que el país entre en una inédita suspensión de pagos. Eso ocurrirá si, dentro de nueve días, como máximo, esa puja no se distiende y los legisladores empiezan a votar soluciones.

El coro de advertencias dentro y fuera de Estados Unidos se extendió ayer para alertar a los legisladores contra la "catástrofe" y llamar a la "cordura". Pero anoche nada parecía indicar progresos, mientras el reloj avanza hacia el día 17. En esa fecha, según el Departamento del Tesoro, se "acabarán los recursos existentes" para atender pagos.

Inquieto, hasta el gobierno chino, principal prestamista de Estados Unidos, clamó por una salida. "Es importante que se mantenga la solvencia de sus bonos del Tesoro", dijo el viceministro de Finanzas chino, Zhu Guangyao.

Escéptica, Wall Street volvió a cerrar en baja -con un retroceso del 0,9% en su indicador principal-, mientras que, como lo ha venido haciendo casi todos los días en la última semana, el presidente Barack Obama hizo un nuevo llamado a que los republicanos "levanten el bloqueo" que actualmente existe.

En su interpretación, ellos son los culpables de lo que ocurre y, según las estadísticas, es también lo que piensa la mayoría de los norteamericanos. Pero la salida aún parece estar lejos, según se desprende de las expresiones de sus líderes más poderosos en el Congreso.

John Boehner, el republicano que preside la Cámara de Representantes, desestimó la posibilidad de que sus colegas de partido aprueben una extensión para el tope de deuda si, a cambio, no se obtiene alguna concesión política de parte de Obama. Sobre todo en lo que es su principal aspiración: una demora o, al menos, recorte de recursos para el nuevo sistema de salud que logró el presidente.

"Obama se arriesga a que el país caiga en una suspensión de pagos, pero aun así no negocia con nosotros", dijo Boehner.

Las posiciones se trabaron hace ya ocho días y la cuestión amenaza con complicarse. Primero, los republicanos se negaron a votar el presupuesto del año próximo si el presidente no modificaba su reforma de salud. La consecuencia de eso fue una suspensión de actividades en la administración pública por falta de fondos para financiarla.

Pero ahora, y como era previsible, amenazan abiertamente con extender su bloqueo a la posibilidad de emitir más deuda, y eso es lo que está generando alarma no sólo aquí, sino también en mercados financieros internacionales.

Por ley, el gobierno norteamericano no puede emitir deuda más allá de 1,67 billones de dólares. Ese techo, según dice el Tesoro, se alcanzará el próximo 17. Si para entonces no se ha extendido ese límite, no habrá con qué atender cuentas pendientes y el país entrará en suspensión de pagos por primera vez en su historia.

Todas las espadas presidenciales salieron en cruzada a denunciar la maniobra. "Es necesario terminar con este bloqueo y también con la amenaza de suspensión de pagos", dijo uno de los asesores presidenciales, Gene Sperling.

"El Congreso está jugando con fuego", corroboró, una vez más, el secretario del Tesoro, Jack Lew.

Pero los republicanos ven las cosas de otra manera. Hoy, su discurso es que nada es peor que la reforma del sistema de salud que impulsó Obama, a la que consideran "socializante" y "atentatoria contra las cláusulas constitucionales", más allá de que tanto legisladores como la Corte de Estados Unidos se hayan expedido en contrario.

"Debemos evitar que ese modelo se extienda en nuestra sociedad", dijo el senador republicano Mike Lee, para quien el "comportamiento" de Obama en esta semana de pulseada es "el mejor argumento" en contra de sus propuestas.

En medio del debate, todo se pone en duda. No son pocos los republicanos que atacan el "excesivo gasto público" con la idea de que la "parálisis administrativa" (shutdown) de la que habla el gobierno "apenas se nota".

Otros apelaron al archivo. El estratega republicano Ari Fleischer intentó quitarle gravedad al asunto con el argumento de que, con la única excepción reciente del ex presidente George Bush, casi todos los ocupantes de la Casa Blanca pasaron por situaciones parecidas. Bill Clinton tuvo que pasar por eso durante 26 días, y James Carter, por 57; mientras que al republicano Ronald Reagan le tocó por dos semanas.

La tormenta, por el momento, se mantiene. Con el agravante de que crecen las perspectivas de suspensión de pagos.

Del editor: cómo sigue.

La cuenta regresiva hacia el default empezó, y lo que comenzó como una pelea política local ya empieza a generar inquietud planetaria.

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