Crece la tensión en el Ulster por un arresto

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24 de agosto de 2000  

BELFAST.- Aunque el gobierno británico desestimó que los disturbios de los últimos días en Belfast pongan en peligro la paz para la región, las calles de la capital norirlandesas amanecieron ayer controladas por cientos de efectivos de seguridad ante el temor a represalias por el arresto del líder paramilitar Johnny Adair anteayer.

Adair fue arrestado y acusado de instigar los enfrentamientos entre su facción, los Luchadores por la Libertad del Ulster (LLU), y la Fuerza Voluntaria del Ulster (FVU). La muerte de dos seguidores de Adair en los disturbios del lunes obligó al gobierno británico a enviar tropas a Belfast, luego de dos años de ausencia.

Tras pedidos de dirigentes protestantes y católicos, el secretario británico para Irlanda del Norte, Peter Mandelson, ordenó también la detención de Adair por considerarlo una amenza para el proceso de paz.

"Que pudiese pavonearse frente a las cámaras, incitar a la violencia y permanecer por encima de la ley socaba la confianza pública en el Estado de Derecho de Irlanda del Norte e imponía una amenaza al orden público", dijo Mandelson.

El líder paramilitar, uno de los más peligrosos del Ulster, apelará a la decisión de Mandelson. Si su solicitud ante la Justicia es rechazada, Adair permanecerá en prisión hasta 2002. Londres espera que, con él encarcelado, las facciones protestantes calmen sus enfrentamientos.

En represalia por la detención, unos 100 miembros del LLF desafiaron anoche a los efectivos de seguridad con carteles y proyectiles. En los disturbios murió otro hombre, el tercero en tres días, que no fue identificado. Aunque Mandelson negó que la detención de Adair afectase el cese del fuego, grupos políticos ligados a los paramilitares advirtieron que el arresto podría desencadenar una ola de violencia.

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