Crecen las protestas y Evo redobla su apuesta tras el escrutinio

En La Paz hubo varios bloqueos ayer en rechazo del resultado de las elecciones
En La Paz hubo varios bloqueos ayer en rechazo del resultado de las elecciones Fuente: AFP - Crédito: Jorge Bernal
Desafió a la comunidad internacional a un conteo "voto por voto", en plena presión de varios países; hubo bloqueos en La Paz
Rubén Guillemí
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26 de octubre de 2019  

LA PAZ.- Bloqueos de accesos, protestas y "paro cívico". La apuesta contra Evo Morales luego de que se declarara su triunfo en la primera vuelta electoral volvió a elevarse ayer en La Paz y otras ciudades bolivianas, organizada por opositores que denunciaron un fraude en los comicios del domingo, mientras el presidente desafió a la comunidad internacional a un conteo "voto por voto" si tienen "dudas" sobre el resultado.

"Convocamos a organismos, a opositores, a partidos, a ir municipio por municipio, voto por voto", dijo Evo durante un acto en Cochabamba. Incluso reiteró su disposición a una segunda vuelta si se demostrara un fraude -en la que confía en ganar por "paliza"-, pero subrayó que "ya hay un ganador en la primera vuelta".

Una eventual auditoría de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la votación surge hoy como la vía más probable para sacar a Bolivia de la crisis política en la que quedó sumergida luego de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dio la victoria a Evo por escaso margen y en un conteo cuestionado.

Eso ocurrió cuando la diferencia de votos era de apenas 7,12 puntos entre Evo y el candidato de centroizquierda Carlos Mesa, y por lo tanto abría la posibilidad de una segunda vuelta el 15 de diciembre.

En medio de la tensión política, con protestas en las calles, el TSE terminó anteanoche el escrutinio del 99,99% y dio la victoria en primera vuelta a Evo, con el 47,08%, 10,57 puntos por encima de Mesa (que obtuvo 36,51%).

El equipo de observadores oficiales de la OEA había recomendado anteayer que Bolivia convocara a una segunda vuelta tras la interrupción inesperada del conteo de votos y el cambio repentino de tendencia en favor de Evo, lo que provocó una airada reacción del mandatario. Ninguno de los miembros del TSE respondió preguntas sobre por qué se paralizó el domingo la transmisión de datos por 24 horas.

Luego de su triunfo electoral, discutido por gran parte de la comunidad internacional, Evo recibió el apoyo de solo tres gobiernos de la región: el del venezolano Nicolás Maduro, el del cubano Miguel Díaz-Canel y el del mexicano Andrés Manuel López Obrador.

En tanto, luego de reunirse ayer por la mañana en la sede de la ONU, en Nueva York, con el canciller boliviano, Diego Pary, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que apoyaba "plenamente" una auditoría de la OEA.

"La OEA y el gobierno han confirmado que la OEA realizará una auditoría", dijo Guterres, sin dar más detalles sobre sus conversaciones con el ministro de Evo.

La presión internacional crece sobre el gobierno boliviano bajo la amenaza de un aislamiento si no se respetan los "valores democráticos", tal como advirtió la Unión Europea (UE).

En referencia al bloqueo de calles y rutas, y el paro cívico que se cumplió ayer en varias ciudades convocado por la Coordinadora de Defensa de la Democracia, una flamante alianza opositora liderada por Mesa, Evo descalificó vía Twitter esas acciones por la que llamó "coordinadora por el fraude".

Ayer hubo choques violentos entre los opositores que bloqueaban los caminos y grupos afines al gobierno en la zona sur de La Paz, en Achumani, a unos 12 kilómetros del centro. La defensora del Pueblo, Nadia Cruz, informó que hasta ahora se registraron 27 personas heridas y 57 detenciones en las protestas.

En una recorrida por los bloqueos de accesos en el sureño barrio de Calacoto, LA NACION pudo dialogar con los manifestantes, en su mayoría personas de clase media e incluso profesionales que se habían convocado espontáneamente a través de grupos de WhatsApp.

La única forma de llegar hasta esa zona ayer fue mediante el uso de la moderna red de teleféricos (con 33 kilómetros, la más extensa del mundo), que pertenece a la empresa estatal Mi Teleférico. En el trayecto de diez kilómetros desde el centro de la ciudad, atravesando el montañoso territorio de esta capital, se veían las amplias avenidas prácticamente vacías de vehículos, con periódicos grupos de no más de 20 o 30 personas con banderas bolivianas, que habían atravesado palos y ruedas sobre el pavimento para impedir el paso.

En la zona de Irpavi, un barrio de clase media ubicado frente al Colegio Militar, un grupo de vecinos accedió a dialogar con LA NACION. Todos insistieron en que no habían llegado para respaldar a Mesa, "sino para defender nuestro voto".

"Lo que más me enoja es que sea la segunda vez que Evo quiere desconocer el voto de la gente. Ya lo hizo en el referéndum y ahora, otra vez", dijo Carlos Valdivia, un economista de 36 años que ayer se sumó al paro.

Mariana Dip, una abogada de 42 años, también rechazó el discurso del presidente de estos días en el que dijo que Mesa se atribuyó el haber pasado a segunda vuelta antes de esperar el conteo final, lo que significaba un desprecio por el voto indígena y rural, que, según él, aún no había sido contabilizado.

"Para victimizarse, Evo está planteando esto como si fuera una lucha entre indígenas y zonas urbanas, cuando no es así. Todos los bolivianos estamos orgullosos de la integración indígena de estos años. Aquí lo cierto es que se está desconociendo el voto de la mayoría de la población", dijo la abogada.

En medio del diálogo del grupo con LA NACION, se sumó Julia Gutiérrez, una joven venezolana que hace dos años emigró de Caracas a Santa Cruz de la Sierra. Su comentario a los manifestantes fue lapidario. "No se ilusionen con lograr nada. En mi país hicimos lo mismo, pero no los sacamos".

Denuncian intento de soborno

  • El presidente del Comité Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, denunció ayer que recibió tres llamadas telefónicas de personas enviadas supuestamente por el presidente Evo Morales que intentaron negociar el fin de la huelga y la movilización. "Le respondí que el pueblo boliviano y el pueblo cruceño no tienen precio, no tiene (precio) su libertad y no tiene precio su democracia. La única condición para que el pueblo retorne a su casa es la segunda vuelta", dijo el dirigente durante una conferencia de prensa en Santa Cruz de la Sierra.
  • "No vamos a negociar principios. Si el presidente Evo Morales quiere reunirse conmigo, lo va a hacer al pie de nuestro Cristo Redentor, delante de todos los cruceños. No puede haber secretos y no podemos seguir reuniéndonos entre cuatro paredes en un cuarto oscuro y a espaldas del pueblo", afirmó Camacho. El líder cívico además pidió a la población boliviana continuar en las calles del país defendiendo el voto y la democracia pese a la orden que tiene la policía de intervenir y levantar por la fuerza las medidas de protesta.

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