Creen que el euro hará revivir el turismo

Facilitaría las operaciones y los movimientos dentro del continente, incluso para viajes de compras
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23 de diciembre de 2001  

PARIS.- La industria europea del turismo, tan castigada por los ataques terroristas del 11 de septiembre, espera repuntar en enero, cuando la introducción del euro en billetes y monedas facilite los viajes internacionales. Sin embargo, la Comisión Europea advierte a los viajeros que no dejen de estar alertas a las excesivas comisiones bancarias por transferencias de dinero de un país a otro.

Los ejecutivos de la industria del turismo predicen que la introducción plena del euro, el 1° de enero, alentará los viajes cortos dentro de Europa continental, especialmente para hacer compras, una vez que la gente se dé cuenta de que cruzar una frontera es casi tan fácil como viajar dentro de su propio país.

"Reducirá la angustia de aventurarse a viajar al exterior. Se podrá llevar y traer dinero consigo sin sentirse obligado a calcular un presupuesto especial", predijo Peter Shackleford, representante regional europeo de la Organización Mundial de Turismo, desde Madrid.

"Facilitará muchísimo las cosas a los viajeros y a la industria", afirmó un vocero del World Travel & Tourism Council, en Londres. Si bien no compensará del todo la caída en la demanda posterior al 11 de septiembre, es "un paso en la dirección correcta".

Precios similares

Persistirán las grandes diferencias de precios de un país a otro, según los costos y tasas impositivas locales, pero los economistas de la UE esperan que la competencia -ayudada por la clara comparación de precios en una moneda común, compartida por 12 países- las reducirá en forma gradual. Entretanto -según Marco Ferrari, vocero de Starwood Hotels Resorts en Roma- se prevé un fuerte repunte de los viajes para los próximos meses, con "escapadas de compras" para aprovechar gangas. "Es una oportunidad estupenda y estamos preparados", dijo.

No obstante, un sector de la industria sufrirá: los cambistas. Los bancos, las casas de cambio y los hoteles perderán los ingresos que hoy les reditúa la compraventa de divisas. Los analistas vaticinan el cierre definitivo de muchas "cuevas". John Howells, director de servicios en moneda extranjera de American Express, en Gran Bretaña e Irlanda, lo atribuye a las duras medidas contra el lavado de dinero, posteriores al 11 de septiembre, que a la introducción de la nueva moneda.

American Express podría perder de un 10 a un 15 por ciento de sus operaciones cambiarias entre Gran Bretaña, que no adoptará la nueva moneda, y Europa continental, donde las pérdidas podrían ser mayores, si bien es difícil dar un pronóstico exacto. Howells cree que los británicos comprarán más euros de lo necesario y guardarán el sobrante para su próximo viaje. Gran cantidad de comercios de Gran Bretaña han anunciado que aceptarán el euro, por lo que "muchas personas mantendrán en circulación dos monedas". American Express podría resarcirse de sus pérdidas cambiarias con sus operaciones como agencia de viajes. "El euro lubricará el movimiento dentro de su zona; viajar será mucho más fácil", afirma Howells. Y acota que a diferencia de los británicos, más afectos al turismo, el 60 por ciento de los franceses nunca sale de su país: con el euro, quizá se animen más a viajar.

Este año, la UE empezó a investigar un gran número de bancos, sospechosos de manipular los precios. Remitió 1500 órdenes de pago, por 100 euros (89 dólares) cada una, desde diferentes lugares de Europa, y descubrió que los remitentes pagan, en promedio, 24 euros de gastos adicionales por cada 100 euros que envían de un país europeo a otro. Los resultados no indicaron mejora alguna respecto de estudios similares efectuados a comienzos de los 90. Según explicó un vocero de la UE, ésta no puede inmiscuirse en las comisiones y demás gastos que cobren los bancos en un mercado libre pero ahora, con el euro, al público le será mucho más fácil comparar precios y usar los bancos que impongan las comisiones más bajas.

El Consejo de Ministros de la UE acordó que los bancos no deben cobrar por transferencias entre países de la zona del euro más de lo que cobren por transacciones similares dentro de sus propios países. Las restricciones, aún pendientes de aprobación por el Parlamento Europeo, se aplicarían inicialmente a transferencias monetarias de hasta 12.500 euros. El 1° de enero de 2006, esa cifra se llevaría a 50.000 euros.

Otra advertencia a los usuarios: utilizar tarjetas de crédito o débito para retirar dinero de cajeros automáticos, fuera del país en que se emitieron, puede generar costos operativos inesperados. La norma de la UE pide una convención común al respecto.

Los visitantes del resto del mundo verán la zona del euro como un mercado único -el más grande del mundo- en vez de una serie de mercados. Según los analistas, esto plantea peligros evidentes a los países que no pueden controlar los costos. Los más visitados, como España e Italia, se verán presionados por la exigencia de precios razonables y alta calidad de productos o servicios frente a la competencia de metas turísticas fuera de la zona del euro, como Turquía y Túnez.

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