Crisis para Ollanta Humala: cae su jefa de gabinete por espiar a opositores

El Congreso dio mayoría a una moción de censura contra Ana Jara por rastrear a políticos, periodistas y empresarios; el mandatario debe aceptar la renuncia y designar a su séptimo presidente del Consejo de Ministros en cuatro años de gestión
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31 de marzo de 2015  • 09:34

LIMA.- El presidente peruano, Ollanta Humala, enfrenta su peor crisis un año antes de terminar su mandato, luego de que el Congreso censuró a su primera ministra por un caso de espionaje contra opositores y lo obligó a buscar un reemplazo que debe ser validado por un Parlamento donde no tiene mayoría.

Ana Jara fue censurada por 72 votos a favor, 42 en contra y dos abstenciones, decisión que obliga a Humala a designar por séptima vez a su jefa de gabinete en cuatro años de gestión y renovar si cree conveniente a los miembros de su gabinete de 18 ministros.

La funcionaria tiene que presentar ahora su renuncia y Humala debe aceptarla en un plazo de 72 horas.

La hasta ahora jefa de gabinete –o primera ministra- es considerada responsable política del rastreo a legisladores, periodistas, empresarios y centenares de ciudadanos opositores por parte del servicio de inteligencia. "Doy gracias al señor Jesús por haberme dado la oportunidad de servir al país desde el Ejecutivo. Es una honra que el Congreso me censure", dijo Jara en su cuenta de Twitter.

Esta la tercera vez que el Congreso peruano censura a un primer ministro en los últimos cien años.

Jara se había salvado de una censura en agosto del 2014, cuando por un voto de diferencia logró el apoyo en el Congreso.

Al empezar el quinto y último año de Humala en el poder, previo a las elecciones generales, se ha tensado el clima político e intensificado las protestas sociales.

El mandatario había dicho más temprano que una destitución de la primera ministra afectaría a la gobernabilidad, en momentos en que la economía del país minero se desacelera debido a la caída de sus exportaciones de cobre y oro.

"Es un problema porque genera desestabilidad política y parálisis", dijo Humala antes de la decisión del Congreso.

Espionaje

El 19 de marzo, la revista Correo Semanal difundió un archivo digital con la lista de diversas personalidades peruanas que habrían sido investigadas por agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), entre ellas, políticos y sus familiares, periodistas, empresarios y miles de ciudadanos.

Tras revelarse el caso, Jara, quien en julio iba a cumplir un año en el cargo, fue citada al Congreso, donde informó que pidió una investigación fiscal y detalló que la búsqueda de datos se remontaba por lo menos a dos gobiernos previos.

El pedido para censurar a Jara fue liderado por legisladores de oposición inspirados en los ex presidentes Alan García y Alberto Fujimori, luego de la presentación de Jara al Congreso hace casi dos semanas para explicar las denuncias de espionaje.

La alianza oficialista en el Congreso, Gana Perú, con 34 parlamentarios, no tiene mayoría en el Congreso. La primera mayoría la tiene el partido fujimorista con 35 legisladores.

"Esto data del 2005. Pasó durante el gobierno de Alejandro Toledo, durante el de Alan García y no se hizo nada. Ahora, a quien toma una acción [de investigar], se le quiere censurar", dijo el congresista oficialista Víctor Isla durante el debate.

"Aunque ella no ha dado instrucciones para que esto ocurra, es evidente que en política hay que asumir responsabilidades", consideró por su parte el opositor Javier Bedoya.

El gobierno dispuso a inicios de febrero el cierre temporal de la DINI, entidad acusada de espiar tanto a autoridades de gobierno como a opositores.

Un gabinete en la mira

La decisión del Congreso obliga también al resto de ministros a poner sus cargos a disposición, aunque pueden ser ratificados por el nuevo jefe del gabinete.

El desgaste del gobierno y la falta de cuadros políticos en la recta final, harían difícil al mandatario conseguir una figura de consenso.

En caso de que el Congreso rechace al primer ministro reemplazante, el presidente tiene la facultad constitucional de disolver el Parlamento y convocar a elecciones legislativas.

En febrero, y también bajo amenazas de censura, Humala debió cambiar a cinco de sus ministros para calmar el clima político y tender puentes con la oposición.

Entre ellos sacrificó a su popular ministro del Interior, Daniel Urresti, quien admitió el uso de armas letales para reprimir una protesta contra la compañía Pluspetrol, donde murió un manifestante y decenas resultaron heridos en la localidad selvática de Pichanaki.

El panorama para Humala, que cuenta con un 22% de aprobación, se complica además porque su esposa y líder del gobernante Partido Nacionalista, Nadine Heredia, es investigada por lavado de dinero, al igual de que su principal aliado, el ex gobernante Alejandro Toledo.

Paralelamente, el gobierno de Humala ha debido enfrentar una serie de protestas principalmente contra la industria de extracción de recursos naturales, importante actividad productiva del país, con nativos que reclaman una retribución por el uso de sus tierras y denuncias por daños al medio ambiente.

La censurada ministra Jara ha tenido una participación activa en la mediación de conflictos, logrando apaciguar algunos de ellos en la Amazonia. Se esforzó además por tender diálogos con la oposición.

Perú, el quinto mayor productor mundial de oro, registró un crecimiento económico de 2,35% en 2014, el menor en cinco años, golpeado por un retroceso en minería y pesca, sus principales actividades productivas.

Agencias Reuters y AFP

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