Crucial apoyo de Sharon al plan de paz

El premier israelí dio su respaldo luego de que Washington le aseguró que tendría en cuenta sus reservas a la "hoja de ruta"
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24 de mayo de 2003  

JERUSALEN.- Luego de semanas de incertidumbre, el premier israelí, Ariel Sharon, anunció ayer que aceptará el plan de paz de Estados Unidos, Rusia, Naciones Unidas y la Unión Europea para devolver la calma a Medio Oriente tras casi tres años de violencia. Su respaldo, que deberá ser aprobado por el gabinete mañana, podría sacar al proceso de negociaciones del estancamiento.

El crucial -y cauteloso- apoyo a la llamada "hoja de ruta", que ya fue aceptada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), llegó después de que Washington garantizó a Israel que tendrá en cuenta sus reservas sobre cómo poner fin a la embestida terrorista palestina antes de hacer concesiones.

Acto seguido, el presidente norteamericano, George W. Bush, anunció que podría reunirse con Sharon y el premier palestino, Mahmoud Abbas (también conocido como Abu Mazen), en las próximas semanas. Se tratará de la primera cumbre para Medio Oriente en la que participe desde que se hizo cargo de la Casa Blanca.

"Si una reunión consigue progresos para que dos Estados que convivan en paz, la consideraré seriamente", declaró Bush, desde Texas, donde recibió al primer ministro japonés, Junichi Koizumi, e indicó que "va a ser difícil conseguir la paz, pero creo que puede suceder".

La cumbre podría celebrarse en Ginebra o en la localidad egipcia de Sharm el-Sheikh, aprovechando el viaje a Francia que Bush tiene previsto a comienzos de junio para asistir a la reunión del Grupo de los Ocho.

La declaración de Bush culmina una serie cuidadosamente coreografiada de anuncios para evitar, tras los atentados perpetrados en Israel en los últimos días, el fracaso de la "hoja de ruta", que prevé la creación de un Estado palestino para 2005.

Israel se oponía al plan porque, dijo, no garantizaba que los grupos palestinos dejaran la violencia pese a que obligaba a su gobierno a congelar el avance de los asentamientos en Gaza y Cisjordania y a retirar sus tropas.

El proyecto estipula que palestinos e israelíes deben aplicar las fases de la hoja de ruta de forma paralela y Sharon exigía que la ANP primero desmembrase a los grupos terroristas.

Ese rechazo ubicó al borde del fracaso el viaje de Colin Powell a Medio Oriente, hace dos semanas. Ayer, con su aceptación, Sharon devolvió a la Casa Blanca el optimismo sobre un plan que pone en juego la credibilidad de Washington en Medio Oriente, justo cuando la guerra en Irak llenó de suspicacia al mundo árabe.

"El premier informó a Estados Unidos que Israel está dispuesto a aceptar las medidas del plan de paz y que el asunto será sometido al gabinete para su aprobación", anunció un comunicado de la oficina de Sharon.

El gabinete israelí discutirá el plan mañana o el lunes, según informó un asesor de Sharon, Ranaan Guissin. Añadió que, aunque se espera una enérgica oposición de los ministros nacionalistas, el plan sería aprobado gracias a las garantías norteamericanas.

La Casa Blanca afirmó ayer que tendría "seriamente" en cuenta las reservas de Israel, pero el secretario de Estado, Colin Powell, y la asesora de seguridad nacional, Condoleezza Rice, explicaron que la "hoja de ruta no sufrirá cambios". Ambos aclararon que los intereses israelíes serán incluidos en la puesta en práctica del plan, sin modificar el proyecto internacional.

La ANP recibió positivamente el anuncio israelí, pero reiteró que Washington le ha dado garantías de que el plan -que contempla la creación de un Estado palestino para el 2005- no será modificado.

Desafío a Mahmoud Abbas

Una votación favorable en el gabinete israelí prepararía el terreno para la primera etapa del plan: el control de las milicias palestinas, el retiro de soldados israelíes de poblaciones palestinas y la cancelación de construcciones en asentamientos judíos en Cisjordania y la Franja de Gaza.

Israel también exige que los palestinos abandonen su demanda de "derecho al retorno" para 4 millones de refugiados palestinos a los que eran sus hogares en Israel.

El gobierno de Sharon considera que el retorno de semejante número de palestinos llevaría a la destrucción de su Estado; el destino de los refugiados será considerado en la última etapa del plan de paz.

En tanto, la violencia tuvo ayer otro capítulo sangriento. El grupo terrorista Hamas atacó un ómnibus israelí con una bomba casera en Gaza, en un aparente desafío a Mahmoud Abbas, que un día antes había pedido a la organización islámica que detuviera los atentados contra israelíes.

Hamas dijo a Abbas que podría detener los ataques en Israel, pero no contra colonos y soldados israelíes en Cisjordania y Gaza. Sharon declaró que no aceptaría una tregua parcial.

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