Cruentos combates en Colombia

Los enfrentamientos en las selvas del noroeste del país dejaron unos 200 muertos
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7 de diciembre de 2001  

BOGOTA.- Duros combates librados el fin de semana en las selvas del noroeste de Colombia entre guerrilleros y paramilitares dejaron casi 200 muertos, según dijeron ayer autoridades locales.

Los enfrentamientos entre las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, grupo paramilitar) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se registraron en una zona rural del municipio de Riosucio, a unos 800 kilómetros de Bogotá.

El alcalde de Riosucio, Ricardo Victoria, denunció que decenas de cadáveres han sido arrojados al río Salaquí, corriente que nutre de agua a su acueducto, por lo que pidió declarar la emergencia sanitaria.

Los combates, asimismo, añadió el funcionario, dejaron a cientos de indígenas y campesinos atrapados en el fuego cruzado entre los rebeldes y los paramilitares.

El alcalde señaló que en la plaza municipal han llegado al menos 200 familias, entre adultos y niños, que huyen despavoridos por los fuertes combates, al tiempo que teme que en breve sean cerca de 3000 las personas que copen las pocas calles y el único parque del pueblo

A pesar de que según Victoria los muertos por los enfrentamientos desatados el sábado llegan a 200, ninguna autoridad ha podido ingresar en el área del conflicto para confirmar las versiones, ya que la crecida de los ríos en esta zona pantanosa complica el acceso de las tropas oficiales y organismos humanitarios.

La guerra entre los dos grupos antagónicos es por el control de una zona estratégica por su aproximación a la costa pacífica y su cercanía al golfo del Daríen, fronterizo con Panamá. La región, además, es utilizada para el tráfico de drogas y el mercado de armas procedente de América Central, precisaron fuentes militares.

Más violencia

En tanto, las FARC dinamitaron ayer al menos ocho torres de transmisión eléctrica, dejando sin energía varios municipios, y bloquearon la ruta entre Bogotá y Medellín, las principales ciudades del país.

A esas acciones se suma el hallazgo de los cadáveres de un líder sindical, Amaury Sará Marrugo, y de su escolta, Enrique Arellano, quienes habían sido secuestrados por paramilitares de las AUC, acusados de pertenecer a las filas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla en importancia del país después de las FARC.

En señal de protesta por ese asesinato, los trabajadores de las dos refinerías de petróleo de Colombia iniciaron ayer un paro de 48 horas.

"Se equivocan los paramilitares si creen que pueden amedrentar a la nación con acciones cobardes y sádicas. No es así como se salva Colombia. No es con sangre y con dolor. No es con barbarie ni asesinando líderes sindicales", sentenció ayer el presidente Andrés Pastrana.

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