Cuando la paz es el blanco

Por Elie Wiesel Para el Corriere della Sera
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4 de diciembre de 2001  

Ahora incluso la última duda ha caído: el objetivo de los terroristas palestinos no es sólo combatir al gobierno de Israel y sus políticas, sino también –y sobre todo– destruir las negociaciones de paz.

No buscan la paz con los israelíes; quieren destruir el Estado de Israel. Eligieron golpear y asesinar, en cuatro ataques sucesivos, justo mientras los mediadores norteamericanos, encabezados por Anthony Zinni, están en la región para cumplir la imposible misión de detener la violencia y reconstruir la esperanza entre las dos partes. Su blanco es la misma idea de paz. Son los asesinos de la paz.

La ofensiva del sábado fue una ofensa directa al presidente norteamericano, George W. Bush, y al secretario de Estado, Colin Powell. Buscaron poner en ridículo a todas las personas honestas, hombres y mujeres, que creen en el diálogo como única solución de los conflictos internacionales.

Si los terroristas palestinos aún tienen amigos o simpatizantes, espero que los hayan perdido a todos en las últimas horas. ¿Es Yasser Arafat responsable de todo lo que ocurrió? Arafat es el líder de los palestinos. Por definición, es el primer responsable de los éxitos y de los fracasos de los palestinos.

¿No se mostró ni determinado ni capaz de detener la ola de violencia que se abatió sobre los ciudadanos israelíes? Un serio interrogante pesa sobre su credibilidad y sobre su futura legitimidad.

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