Cuatro muertos y 200 heridos en otra jornada de violencia

Chocaron soldados israelíes y manifestantes palestinos
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28 de octubre de 2000  

JERUSALEN.- Luego de tres días de relativa calma en los territorios autónomos, cuatro palestinos murieron ayer y al menos 200 resultaron heridos en un repunte de la violencia en Oriente Medio.

En toda Cisjordania, los palestinos apedrearon a las tropas israelíes, que respondieron con gases lacrimógenos, balas recubiertas de goma y, en algunos casos, municiones de combate.

Por la noche, se habían registrado cuatro muertos, entre ellos un niño de 15 años, en los pueblos cisjordanos de Tulkarem y Kalkiliya, así como otro en Erez, un punto de cruce entre Israel y Gaza.

Incluso el oasis de Jericó, conocido lugar turístico, fue el escenario de fuertes enfrentamientos en los que, según noticias no confirmadas, sufrió graves daños el célebre Casino, donde hasta hace pocas semanas jugaban los turistas israelíes.

La jornada había comenzado con gran tensión en ocasión del funeral del militante de la Jihad islámica que anteayer cometió un ataque suicida contra una posición militar israelí.

En represalia al atentado, las fuerzas israelíes destruyeron una casa cercana y arrancaron los árboles que servían a los atacantes palestinos para esconderse.

"Barak, prepara los ataúdes", entonaban miles de dolientes, aludiendo a inminentes ataques terroristas que preparan los artilleros islámicos.

El joven kamikaze, de 24 años, fue sepultado como mártir y en una nota póstuma exhortó a los palestinos a seguir su ejemplo, hasta que Jerusalén quede libre del control israelí.

"Mártires" palestinos

Por primera vez, la televisión nacional palestina transmitió en directo el funeral, y el hecho fue interpretado como una señal clara hacia las autoridades israelíes. A partir de ayer, los kamikaze islámicos son "mártires" de la Autoridad Nacional Palestina.

Diversas organizaciones palestinas habían convocado para ayer a un nuevo "día de ira", y la seguridad era intensa en Israel ante los temores de más atentados explosivos suicidas por grupos extremistas islámicos.

"Esperamos que se demuestre que estamos equivocados", señaló el jefe del ejército israelí, Ron Kitrey, preocupado ante una eventual ola de ataques.

En tanto, el comandante de las tropas israelíes en Ramallah, Gal Hirsch, afirmó que los israelíes sólo abrían fuego cuando los palestinos les disparaban.

Y, furioso, exclamó que ellos jamás usarían munición viva, "salvo que no tengamos otra opción".

"Las versiones que dicen que disparamos contra los niños son sólo cuentos de hadas", denunció, al tiempo que subrayó: "Disparamos a palestinos fuertemente armados, que a su vez atacan nuestros asentamientos y hasta nuestras ambulancias".

Hirsch acusó a los palestinos armados de disparar desde detrás de grupos de su propia gente e, incluso, de usar civiles y niños como escudos.

Marcha de Hamas

En tanto, en la ciudad cisjordana de Nablus, unos 2000 simpatizantes del grupo extremista Hamas marcharon por la ciudad repitiendo que desean una gran bomba.

Y en el campo de refugiados de Jebaliya, en Gaza, otros 10.000 seguidores de Hamas apoyaron un mitin encabezado por varias decenas de enmascarados, todos con camisetas blancas idénticas que rezaban "Los mártires de Al Qassam".

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