Cuba, cerca de flexibilizar las entradas y salidas de la isla

Castro podría anunciarlo mañana; es una de las demandas prioritarias de la población
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22 de diciembre de 2011  

LA HABANA (AFP).- Como parte de las reformas impulsadas por el presidente Raúl Castro, el Parlamento cubano podría aprobar mañana cambios en la política migratoria, tal como avanzó el propio mandatario en agosto pasado, cuando afirmó que su gobierno buscaba acabar con las restricciones de entrada y salida de la isla vigentes desde hace medio siglo.

Desde que Raúl Castro asumió definitivamente el poder, en febrero de 2008, impulsó una serie de cambios económicos en la isla, pero no abordó una de las principales demandas de los cubanos: poder salir y entrar en la isla sin las trabas burocráticas, económicas y, principalmente, políticas que rigen hoy.

Intelectuales y artistas de la talla de Pablo Milanés o Silvio Rodríguez se han pronunciado repetidas veces a favor de la eliminación del permiso de salida. Una demanda que también apoya la Iglesia Católica.

En la actualidad, el permiso de salida se otorga por un plazo de 30 días que puede ser renovado hasta diez veces, por lo que la permanencia máxima fuera de la isla es de 11 meses. Pasado ese tiempo, y con el permiso vencido, el Estado cubano declara "desertor" al emigrante y le confisca sus bienes, además de prohibirle el regreso.

El régimen se reserva el derecho, además, de denegar ese permiso, una prerrogativa que, en la práctica, deja sin ese derecho a muchos cubanos por razones ideológicas.

Según académicos consultados en La Habana, Raúl Castro estaría en condiciones de modificar ahora tanto el permiso de salida (para los cubanos de la isla) como el de entrada (para los emigrados), cuya obtención es en ambos casos engorrosa y cara, así como las confiscaciones de bienes y la denegación del retorno para los emigrados. En recientes reformas, el régimen ya autorizó a quienes emigran a vender o donar sus bienes para evitar las confiscaciones.

Opciones

Según los expertos, una de las opciones que baraja el gobierno cubano es prolongar la permanencia en el exterior desde los 11 meses actuales a dos años renovables, y se eliminaría también la condición de "emigrante definitivo".

"Una normalización de las relaciones de Cuba con la emigración pasa por eliminar todos los aspectos restrictivos", dijo el académico Jesús Arboleya en una reciente entrevista publicada en la revista católica Espacio Laical.

Durante su intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) en agosto pasado, Raúl adelantó que su gobierno trabajaba en la "actualización de la política migratoria vigente". "Se avanza en la reformulación y elaboración de un conjunto de medidas reguladoras en dicha esfera, según las condiciones del presente y el futuro previsible", dijo entonces el mandatario. Y añadió: "Damos este paso como una contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes, cuya composición ha variado radicalmente con relación a las décadas iniciales de la revolución; el país está en la senda de modificar decisiones que jugaron un papel en su momento y que perduraron innecesariamente". Al menos dos millones de cubanos de primera y segunda generación viven fuera de la isla, el 80% de ellos en Estados Unidos.

Un grupo de expertos de Cuba y Estados Unidos opinó, en un reciente estudio patrocinado por el Cuban Research Institute, que un cambio migratorio en la isla tendría acogida favorable en Washington.

"Una normalización de este tipo facilitaría, a su vez, que el gobierno de Estados Unidos regularizara los procesos migratorios con Cuba", señalaron.

Al anticipar la reforma en agosto, Raúl dijo que se buscará preservar "el capital humano creado por la revolución", lo que implica ciertas restricciones para profesionales (sobre todo médicos), quienes tendrían que seguir solicitando autorización para cada viaje.

Cuba impuso a los médicos las mayores restricciones de viaje no sólo para preservar el sistema de salud, sino también porque sus servicios en otros países son la mayor fuente de divisas para la isla. Se espera que en el caso de los profesionales esas restricciones sólo los afecten durante una corta etapa posterior a la graduación, tras la cual quedarían en iguales condiciones que el resto de la población.

El tema migratorio fue desde el triunfo de la revolución, en 1959, uno de los que más conflictos generaron entre Washington y La Habana. "Ello se debe a que el principal país receptor de emigrados era también el principal antagonista político", dijo Antonio Aja, experto en migración del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.

La posible aprobación de cambios en la política migratoria se sumaría a una batería de reformas impulsadas por el régimen este año, siguiendo los "lineamientos" económicos marcados por el VI Congreso del Partido Comunista, celebrado en abril. Entre esas reformas destacan la autorización de la compraventa de viviendas y vehículos, así como la flexibilización de la política para otorgar créditos bancarios a particulares.

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