Cuba fue a las urnas para decidir la nueva Constitución

El régimen apuesta a cambios para modernizar la economía
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25 de febrero de 2019  

LA HABANA.- Los cubanos acudieron ayer a las urnas para un referéndum constitucional que podría dar paso a modestos cambios en su estructura económica y social, aunque mantiene inamovible el sistema socialista de partido único

"Los cubanos estamos votando por nuestra Constitución, estamos votando por América Latina y el Caribe, estamos votando también por Venezuela, estamos defendiendo a Venezuela, porque en Venezuela se está jugando la dignidad del continente", dijo el presidente, Miguel Díaz-Canel, tras depositar su voto y sin dudar de la victoria.

Más de ocho millones de cubanos están convocados a votar lo que el gobierno convirtió en un plebiscito sobre la vigencia "irrevocable" del socialismo.

Los electores debían responder una sola pregunta: "¿Ratifica usted la nueva Constitución de la República?, y tenían dos casillas a marcar, sí o no.

La nueva Constitución, que busca reemplazar la de 1976, reconoce el mercado y la inversión privada y extranjera como actores en la reforma de su economía de corte soviético y con muchas carencias, pero siempre bajo la guía de un único partido: el gobernante Partido Comunista.

El debate sobre la Constitución dominó la vida política de Cuba en los últimos meses, mientras el país lucha por levantar su frágil economía ante un escenario adverso por la crisis de Venezuela, su aliada, y el embargo comercial de Estados Unidos, que se intensifica bajo el mandato de Donald Trump.

La disidencia, que apela generalmente a la abstención o a anular las boletas, esta vez convocó al no. "Es obvio que ese no rotundo va más allá del no a una Constitución, es un no a un régimen que busca perpetuarse en el poder", declaró el opositor José Daniel Ferrer.

"Dos opciones: una que favorece al régimen y la otra que representa la única oportunidad que el pueblo ha tenido en años de decirle no", acotó Ferrer.

La nueva Carta Magna también recibió fuertes críticas de las iglesias católicas y evangélicas. Los obispos católicos objetaron la defensa de la "ideología única" en el texto.

En la era de internet, más fácilmente accesible en la isla desde el despliegue en diciembre de la 3-G, el sí y el no pulsearon en condiciones de desigualdad por meses en las redes sociales. El gobierno cubano desarrolló una omnipresente campaña en redes sociales y las estaciones de televisión estatal -las únicas en señal abierta- para lograr la aprobación mediante el hashtag #YoVotoSí. Pero consignas como #YoVotoNo, impulsadas por la oposición, nunca llegaron a su destino cuando fueron compartidas vía SMS.

"No ha habido espacio para propaganda por el no, solo para propaganda para el sí", dijo Carlos Alzugaray, un académico cubano.

Agencias AFP y Reuters

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