Cuba recibe a Benedicto XVI con una ola de arrestos de disidentes

Unas 50 personas fueron detenidas en las últimas horas en Santiago, primera escala en la isla
Elisabetta Piqué
(0)
26 de marzo de 2012  

SANTIAGO DE CUBA.– Detenciones, amenazas, acosos, restricción de movimiento y de las comunicaciones telefónicas. En vísperas de la histórica llegada de Benedicto XVI a Cuba, fuentes opositoras cubanas denunciaron ayer por lo menos 50 arrestos de parte de fuerzas del régimen en esta ciudad, una noticia que alimentó aún más el clima tenso y ensombreció el arribo del Santo Padre.

"Hay una tremenda represión, tenemos a 22 mujeres detenidas en celdas", dijo a LA NACION Belquis Cantillo Ramírez, militante de las Damas de Blanco de esta ciudad del oriente del país. Su marido, José Daniel Ferrer, del grupo opositor Unión Patriótica de Cuba, denunció por su parte otras 29 detenciones de hombres en regiones orientales de esta isla caribeña.

"Ellos no quieren que los opositores y las Damas de Blanco vayamos a la misa del Papa y nos amenazan. La policía política retiene todo llamado y salida de las personas de sus casas", explicó Belquis, de 41 años, tres hijos y activista de las Damas de Blanco desde hace 9 años. "Nos amenazan para que no vayamos a la misa, pero si Dios quiere y lo permite, llegaremos... O al menos vamos a hacer todo lo posible para estar ahí", agregó.

Benedicto XVI, que se convertirá en el segundo pontífice en pisar Cuba, uno de los últimos bastiones comunistas del planeta, llegará hoy procedente de México al aeropuerto de esta ciudad a las 14 (las 16 en la Argentina), y será recibido con todos los honores por el presidente Raúl Castro y las autoridades eclesiásticas locales. Poco después, celebrará misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en medio de estrictas medidas de seguridad, para rendirle tributo a la Virgen del Cobre, patrona de Cuba, cuyo santuario queda a 20 kilómetros de esta ciudad.

El avance de la Iglesia

El Papa viaja a este país de 11 millones de habitantes (de los cuales sólo un 1,5% es católico practicante y donde reina el sincretismo religioso) para alentar a la Iglesia local. Una iglesia considerada "heroica", que después de la revolución de 1959 fue perseguida y expulsada, pero que en las últimas décadas ha logrado restablecer un diálogo fructífero con el gobierno, al recuperar espacios antes perdidos gracias a su ayuda a los marginados y a su mediación para la liberación de presos políticos. Las parroquias de Cuba –donde hay 300 sacerdotes, la mitad de ellos extranjeros– tienen comedores que les dan alimentos a ancianos y pobres.

Si bien a lo largo de toda la isla se ven murales con el lema "Socialismo o muerte", Benedicto XVI llega a un país marcado por una profunda crisis, donde el modelo político vacila desde la caída de la Unión Soviética, en 1991, cuando el régimen perdió a su principal aliado económico.

De hecho, Raúl Castro se vio obligado a poner en marcha una serie de reformas que están dando a luz una suerte de nuevo modelo, en el que el Estado tiene un papel menos intervencionista, aunque mantiene un férreo control político.

En abril de 2011, el gobierno anunció el acceso a la propiedad privada, una verdadera revolución para los cubanos, desde entonces libres para comprar o vender sus "cacharros" (pintorescos y coloridos autos norteamericanos de los años 50) o sus departamentos.

El gobierno también decretó el fin del salario igualitario, anunció despidos planeados (se prevé la reducción de un millón de empleados públicos en tres años) y una nueva ley de cuentapropismo, que dio lugar a un boom de pequeños negocios. En esta ciudad, como en La Habana, saltan a la vista los "paladares", como se llaman los restaurantes que habilitan los propietarios de las casas, o casas de huéspedes.

La contracara de esta tímida pero progresiva apertura de un país que importa el 80% de sus alimentos es el aumento de la pobreza y de la desigualdad social, evidente con mendigos que detienen a los extranjeros para pedirles que les regalen cualquier cosa, de jabón a anteojos de sol.

El régimen, que impide la libre salida del país a sus habitantes, culpa de todos sus males al embargo impuesto por Estados Unidos en 1962, hace 50 años. Pero muchos cubanos comienzan a creer que ha fracasado el sistema socialista, que hoy está sufriendo "una demolición controlada", según dijo a LA NACION un veterano periodista local. "Ahora que hay más libertad para hacer negocios, hay mucha gente con mucho dinero: por ejemplo, hay cubanos que lograron obtener pasaporte español, que viajan a Perú, compran ropa y la venden aquí en Cuba... Más allá del bloqueo, se puede conseguir de todo: si quieres comprarte una PC Apple, la consigues", dijo.

El régimen intenta con la visita del Papa mostrarle su mejor cara al mundo. El Vaticano y la Iglesia local se esforzaron en los últimos días para transmitir la idea de que el peregrinaje de Benedicto XVI es un evento pastoral.

Pero la oleada de arrestos de opositores y denuncias de aumento de la represión reforzó ayer la inevitable dimensión política de este viaje. Y la gran pregunta ahora es cómo reaccionará el Papa ante esta agresión a personas que quieren tan sólo ir a escuchar su mensaje y si, como le ha sido solicitado, se reunirá "por al menos un minuto" con las Damas de Blanco, un movimiento pacífico que protesta yendo a misa y rezando.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.