De enfermera de la Cruz Roja a terrorista suicida en Jerusalén

Según sus amigas, soñaba con el martirio
(0)
31 de enero de 2002  

AL-AMAARI, Cisjordania.- "Es tarde, me voy a trabajar, nos vemos después", fueron las últimas palabras que Wafa Idris, de 28 años, pronunció el domingo por la mañana antes de dejar su casa en el campo de refugiados de Al-Amaari, en las afueras de la ciudad cisjordana de Ramallah.

Horas después, Wafa pasó de ser una simple enfermera a transformarse en la primera mujer en cometer un atentado suicida desde que comenzó la intifada palestina, en septiembre de 2000.

Poco después del mediodía, un aparato explosivo que Wafa llevaba en su bolso estalló en pleno centro de Jerusalén, provocando la muerte de un israelí de 81 años e hiriendo a unas 150 personas.

"Cuando escuché en los medios que una mujer estaba detrás del ataque en Jerusalén y Wafa no llegaba, supuse que ésa sería la única explicación de su ausencia", dijo Wasfiyeh, la madre de la joven, con los ojos llenos de lágrimas.

"Es una heroína-añadió-. Mi hija es una mártir."

De todas formas, la policía israelí no pudo establecer aún con certeza si la muerte de Wafa -cuyo cuerpo fue encontrado prácticamente irreconocible- se trató de una acción suicida o, como creen algunos investigadores, si la mujer recibió la orden de depositar la bomba en un punto determinado de la ciudad y los explosivos estallaron antes de tiempo.

Sin embargo, las Brigadas de Al-Aqsa, el brazo armado del oficialista movimiento Al-Fatah, se atribuyó ayer la autoría del atentado, al tiempo que aseguró que Wafa Idris era una de sus militantes activas y ahora es "la heroína del pueblo palestino".

El sueño del martirio

Wafa no encajaba dentro del típico perfil del terrorista suicida. Fotos de familia la retratan en vestidos sin mangas, maquillada o como una orgullosa estudiante universitaria, vestida con toga y exhibiendo el título y una rosa.

La presunta kamikaze palestina estaba divorciada, no tenía hijos, no era particularmente religiosa y trabajaba como voluntaria de la Media Luna (Cruz Roja) en Ramallah.

El día del atentado, según fuentes palestinas, solicitó a su jefe un permiso de una hora porque "tenía que hacer una cosa muy importante", y nunca regresó.

Si bien los familiares de Wafa desconocían su supuesta militancia política e ignoran qué fue lo que la empujó al suicidio, sus tres hermanos pertenecen al movimiento Al-Fatah, cuyo brazo armado se ha adjudicado sendos ataques contra Israel en represalia por los asesinatos de sus líderes.

Wafa misma fue alcanzada en varias ocasiones por balas de goma en el curso de su trabajo y había comentado a sus amigas que estaba conmocionada por el hecho de tener que ver día tras día las heridas padecidas por jóvenes palestinos alcanzados por el fuego de soldados israelíes.

"Se ponía exultante después de cada ataque suicida realizado en Israel. Soñaba con ser ella misma una mártir", dijo Manal Shahee, una de sus amigas más cercanas.

Pese a la incertidumbre y las dudas que persisten sobre el caso, la notoriedad de Wafa se expande rápido: el presidente iraquí, Saddam Hussein, pidió que se construyera un monumento en honor de ella en una de las principales plazas de Bagdad.

Mientras, el hecho de que las mujeres puedan perpetrar atentados suicidas sentó un macabro precedente en 16 meses de sangriento conflicto entre israelíes y palestinos.

Israel tendrá que revisar ahora sus parámetros de seguridad. Desde ahora, dicen los oficiales, todo palestino, sea hombre, mujer o menor, es un sospechoso.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?