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De Waterloo a Chechenia

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25 de marzo de 2000  

MOSCU (De un enviado especial).- Aunque en esta transición hacia un sistema occidental los rusos hayan perdido muchas de las costumbres de los años soviéticos, hay una que mantienen incólume: el humor. Y por eso, aunque sea de los tiempos idos, por estos días se divierten recordando un viejo chiste. Mientras mira un desfile militar en la Plaza Roja, Napoleón dice: "Si hubiese tenido tanques como éstos, no habría perdido la batalla de Waterloo". Parado al lado suyo, Brezhnev le contesta: "Y si hubiese tenido una prensa como la nuestra, nadie habría sabido que usted perdió la batalla de Waterloo".

La historia viene a cuento por la política informativa del gobierno sobre la guerra de Chechenia, ya que es prácticamente imposible encontrar en los diarios y noticieros de estos días críticas a la beligerante postura del Kremlin. Y como señala el analista Boris Kagarlitsky en un artículo del The Moscow Times, una de las excepciones a la regla, "los editores, inducidos por motivos Ôpatrióticos´ se niegan a publicar algo que no sean entusiastas reportes sobre victorias e inflados panegíricos a los generales o a Putin".

Cuando fue consultado por el caso de Andrei Babitsky, un periodista de Radio Liberty detenido por los rusos mientras informaba desde Chechenia, y después cambiado por Moscú en un confuso episodio con presos chechenos, Putin fue directo: "Es el precio de colaborar con el enemigo". "¿Y el derecho de informar?", le preguntó el periodista que lo entrevistaba. "Se ve que tenemos distintas percepciones del derecho", argumentó el presidente interino.

Para los intelectuales y liberales, éste no es más que un episodio que muestra la otra cara de Putin, un legado de sus años como agente de la KGB. "Es que para él el Estado es su vida y está antes que todo. Y yo quiero un presidente que anteponga a todo el valor de la vida humana", destaca Yelena Mizulina, diputada por el opositor Partido Yabloko.

Por eso, para rematar aquel chiste de Waterloo, los rusos, con maldad, aseguran que con Putin no solamente no será posible saber quién ganó o quién perdió: directamente jamás sabrán que hubo una batalla.

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