Del otro lado de la frontera, un posible refugio para Ben Laden

El terrorista podría ocultarse en áreas tribales de Paquistán Son zonas del noroeste, vecinas a Tora Bora, pobladas por pashtunes y de gran autonomía administrativa Comparten 2500 kilómetros de frontera con Afganistán
Francisco Seminario
(0)
16 de diciembre de 2001  

Del otro lado de la frontera con Paquistán, junto a la región afgana de Tora Bora y con las Montañas Blancas como línea divisoria natural, se encuentran las Areas Tribales de Administración Federal (ATAF), una región del noroeste paquistaní que, según no pocas especulaciones, podría servir de refugio a Osama ben Laden tras la caída de los talibanes en Afganistán.

De hecho, todas las sospechas apuntan a que Ben Laden y sus principales colaboradores de Al-Qaeda se encuentran desde hace días en la zona, de uno u otro lado de la frontera, aunque por ahora sólo son buscados en la parte afgana, con la esperanza no muy secreta de que no logren cruzar a Paquistán.

Son varias las ATAF, o áreas tribales, como también son llamadas: Khyber, Kurram, Orakzai, Mohmand, Bajaur y Waziristán del Norte y del Sur, todas pobladas por tribus pashtunes, al igual que los talibanes, y a las que desde Afganistán se accede a través de incontables pasos a lo largo de 2500 kilómetros de una frontera difícilmente controlable.

El límite es una arbitraria herencia del imperio británico: la Línea Durand, establecida en el siglo XIX, como también lo son las áreas tribales creadas por los británicos como suerte de "corcho" entre la India no dividida y Afganistán.

En 1893, sir Mortimer Durand trazó sobre el papel la línea que luego llevó su nombre, pero a uno y otro lado las tribus ignoraron esta división hasta el día de hoy.

Amplia autonomía

Como sistema administrativo para estas áreas tribales, los británicos diseñaron una forma de gobierno que garantizaba a los pashtunes -combativos opositores a todo control externo- una gran autonomía, a cambio de lo cual las tribus prestaban a su vez algunos servicios útiles a la corona británica, como el mantenimiento del orden y la captura de "elementos peligrosos", o la administración de los pasos fronterizos.

Estas áreas tribales del noroeste paquistaní albergan ahora una población cercana a los 6 millones de personas, y más de medio siglo después de la independencia de Paquistán el sistema administrativo de estas regiones no ha cambiado demasiado: los partidos políticos todavía son prohibidos, por ejemplo, y aunque se extendió el derecho a voto -antes limitado a unos pocos de miles de ancianos- la extensión de este derecho para elecciones parlamentarias derivó en una práctica muy común de compra y venta de votos.

Pero mucho más determinante aún en el caso de Ben Laden y sus seguidores es que la justicia paquistaní y la policía nacional no tienen jurisdicción sobre las áreas tribales, que están regidas desde 1947 por un conjunto de normas no muy precisas, que el gobierno de Islamabad intenta reemplazar desde hace varias décadas, pero hasta ahora sin éxito.

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.