Desafiante advertencia de Obama a Al-Assad

Dijo que su país lanzaría la ofensiva pese a tener poco apoyo
Silvia Pisani
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31 de agosto de 2013  

WASHINGTON.– Reaccionó como quien no necesita estar acompañado en el extremo del combate. Tras asumir la defección de Gran Bretaña, un desafiante Barack Obama ratificó ayer su disposición a lanzar en soledad una ofensiva "acotada y limitada" sobre Siria, ante la evidencia que asegura poseer de que el régimen de Bashar al-Assad usó armas químicas.

"No podemos aceptar un mundo en que civiles, mujeres y niños inocentes sean envenenados con gases en una escala terrible", dijo el presidente norteamericano. De todas formas, atrapado en el berenjenal de una guerra que no desea, insistió una vez más en que "no se ha adoptado aún la decisión final" sobre el ataque.

Anoche, entre noticias de nuevos movimientos de unidades norteamericanas en la zona del Mediterráneo, no estaba claro qué provocaría la decisión de atacar, aunque sí dejó claro que, para ello, no esperaría necesariamente el informe de la "ineficaz" Organización de las Naciones Unidas (ONU), que, según admitió anoche su titular, Ban Ki-moon, necesita "dos semanas más" para informar qué pasó en territorio sirio.

Para la Casa Blanca, el uso de armas químicas está probado. De hecho, el secretario de Estado, John Kerry, presentó ayer un informe de inteligencia con supuestas evidencias de que el ataque fue orquestado por el régimen sirio. Por eso, Obama describió la ofensiva "aún no decidida" como quien ya la tiene en mente.

"No habrá tropas en el terreno. Lo que haríamos sería un acto limitado, reducido a la respuesta que se quiere dar", dijo Obama, y calificó el ataque de la semana pasada en Damasco de "un desafío al que el mundo tiene la obligación de responder", dijo.

Mucho más categórico pareció Kerry, quien pronunció una de las sentencias más sugestivas de la jornada, al hacer referencia al rechazo que una nueva intervención genera en la población de este país, con los frentes de Afganistán e Irak aún abiertos y el consecuente temor a repetir los errores que llevaron a empantanarse en ambos escenarios.

"Los norteamericanos están cansados de la guerra. Créanme, yo también. Pero la fatiga no nos exime de responsabilidades", dijo Kerry.

La ratificación de la Casa Blanca potenció temores por la "caja de Pandora" militar y diplomática que podría abrir una acción de ese tipo, en medio de cierta inquietud en fuentes militares sobre la real existencia de un "plan coherente" que comprenda la totalidad de ese abanico.

Eso incluye el riesgo de que alguna -o todas- las armas químicas que ahora posee Siria lleguen a manos de la milicia chiita Hezbollah o que haya represalias sobre aliados norteamericanos en la región, entre ellos, Israel.

Por su parte, Kerry tildó a la ONU de "ineficaz" para atender la crisis desatada por la muerte de miles de civiles en Siria. "No necesitamos esperar a leer el informe" de la misión técnica que enviaron allí porque "nada saben sus miembros que nosotros no sepamos ya de antemano", descalificó.

Si bien estaba previsto que el grupo investigador dejara Siria por estas horas, anoche, Ban Ki-moon se destapó con la sorpresa de que serán necesarias, por lo menos, dos semanas más "para tener el resultado de las muestras recogidas" en los suburbios de Damasco, donde hubo más de 1000 muertos por armas químicas.

En su informe de inteligencia, la Casa Blanca dio a conocer una síntesis del ataque del miércoles de la semana pasada en Damasco. Según Washington, 1429 personas, entre ellas 426 niños, murieron por ataques con armas químicas del régimen de Al-Assad. La cifra es similar a la barajada por los rebeldes sirios.

Los datos fueron rechazados por Damasco. "Son una mentira", reaccionó su Cancillería. Igual rechazo mereció el informe en Moscú, que lo tildó de "inaceptable".

Inversión de roles

Hace años, era Obama el que ponía en duda la información del presidente George W. Bush para ordenar una invasión a Irak. Ahora es él quien enfrenta el escepticismo de propios y extraños sobre una intervención en Siria y sobre la evidencia en la que se basa.

"Las guerras no deberían declararse para salvar la cara", lanzó el republicano Rand Paul, al hacerse eco de la idea extendida en este país de que la única razón por la que Obama sigue adelante con el discurso de la guerra es para preservar su credibilidad internacional. "Si no es eso, ¿cuál es el objetivo estratégico de atacar Siria?", insistió el republicano.

Lejos de los discursos sobre principios y de sus dudas y mucho más cerca de la realidad cotidiana, otros apuntan a la imposibilidad de afrontar el costo de una guerra.

"Le dije a Kerry que pensara muy bien de dónde piensa sacar la plata para pagar esto porque en los presupuestos militares no está", desafió Ames Inhofe, vocero republicano en el Comité de Asuntos Militares del Senado.

Paradójicamente, el republicano que más piadoso se mostró hacia Obama fue su criticado predecesor. "Creo que el presidente está frente a una de sus decisiones más difíciles. No voy a meterme en ello", dijo el ex presidente George W. Bush, al ser consultado al respecto.

No sólo por eso cambian los papeles. Hace dos años, durante la intervención aliada en Libia, Obama sostuvo aquello de "liderar desde atrás", bajo la convicción de que "actuar de modo unilateral es un error". Exactamente lo opuesto a lo que se baraja ahora: no sólo defiende ponerse al frente, sino que está dispuesto a llevar adelante la ofensiva en soledad.

Es un giro de 180 grados en el líder al que se premió con el Nobel de la Paz apenas llegó a la presidencia que se evidencia hasta en el lenguaje corporal. Por caso, Obama delineó ayer la posibilidad de un ataque a Siria "acotado y limitado" al contestar una pregunta periodística.

Es el cierre de una semana en la que, para la Casa Blanca, las cosas no parecieron salir como las presentaron al comenzarla, antes de la defección de Gran Bretaña. Es un gran cambio para la percepción pública de Obama. El, hasta hace poco, orador del multilateralismo se proclama listo para ir solo a una guerra, a la que ahora define "limitada y acotada".

Obama piensa en represalias

En su anuncio en la Casa Blanca, el presidente norteamericano insistió en la posibilidad de una intervención militar en Siria

  • "Aún no tomé una decisión final sobre las varias acciones que se pueden tomar para ayudar a respetar la norma. Pero [...] analizamos un amplio abanico de opciones"
  • "No podemos aceptar un mundo en el que mujeres, niños y civiles inocentes son gaseados"
  • "Les aseguro que nadie está más cansado de la guerra que yo [...]. Pero las armas químicas usadas en Siria amenazan la seguridad nacional"
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