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Descartan lazos de un argentino con las FARC

Se lo vinculó con el asesinato de tres estadounidenses, cometido por la guerrilla; sigue arrestado por un hurto
Javier Navia
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25 de marzo de 2000  

La policía colombiana desmintió ayer que el ciudadano argentino detenido el jueves en el norte de Colombia esté implicado en el crimen de tres estadounidenses a manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Leonardo José Rodríguez Calderón, mendocino, de 29 años, fue arrestado anteayer en Hato Corozal, un paraje del norteño departamento petrolero de Arauca, tras una pelea en un bar, supuestamente a causa de una mujer.

Junto con él, la policía detuvo a un colombiano, a quien erróneamente se identificó como Gildardo González -alias "El Marrano"-, un miembro de las FARC acusado por el crimen de los estadounidenses Terence Freitas, Laheenae Gay e Ingrid Washinawatock, ocurrido en esa zona fronteriza en marzo del año último.

Pero tras realizarse estudios de identificación se comprobó la verdadera identidad del colombiano detenido y se desmintió que tuviera vínculos con la guerrilla. En cuanto al argentino, su conexión con las FARC estaría también casi descartada, aunque las investigaciones no concluyeron.

Según informó a La Nación el embajador argentino en Colombia, Carlos Alfredo Carrasco, el ciudadano argentino continúa detenido ya que pesa en su contra una denuncia por hurto de octubre de 1999, que motivó un pedido de captura por parte de la fiscalía de Bogotá.

Leonardo Rodríguez Calderón llegó a Colombia en 1993, por medio de Barranquilla y procedente de Santiago, Chile, "para trabajar en una empresa de telecomunicaciones", según consta en su registro de ingreso al país.

En la clandestinidad

A esos efectos se le expidió una visa de trabajo de ocho meses, aunque el argentino extendió ilegalmente su presencia en el país hasta que en 1996 fue descubierto por el departamento de Migraciones.

Multado, se le otorgó un salvoconducto para que abandonara el país, pero Rodríguez Calderón pasó a la clandestinidad y permaneció en forma ilegal en Colombia.

Su paso a la clandestinidad despertó las sospechas de las autoridades colombianas sobre una supuesta vinculación del argentino con la guerrilla, lo que se incrementó con su arresto anteayer en una zona de fuerte presencia de las FARC y donde habían sido vistos por última vez los estadounidenses asesinados.

Este triple crimen provocó la indignada reacción de Washington, que ha pedido insistentemente a Bogotá que capture a los rebeldes implicados, mientras autoridades judiciales norteamericanas anunciaron su intención de pedir su extradición.

Entre los acusados por el crimen de los estadounidenses se encuentran los hermanos Germán y Jorge Briceño, el primero jefe de las FARC en el nordeste del país y el segundo máximo responsable militar y uno de los siete miembros de la cúpula de esa guerrilla.

Crimen inconsulto

Inicialmente las FARC negaron cualquier relación con el caso, pero luego, presionados por organismos internacionales de derechos humanos, reconocieron que el triple asesinato fue cometido por uno de sus frentes, sin consultar con la dirección de la organización.

Los tres norteamericanos desarrollaban acciones en favor de los indígenas U´wa, quienes se oponen al ingreso de la petrolera estadounidense Occidental en sus tierras y, al parecer, los guerrilleros los consideraron sospechosos de pertenecer a la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA).

En los últimos años, por lo menos un par de argentinos fueron detenidos en Colombia acusados de tener vinculaciones con la guerrilla.

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