Descontrol y rechazo al plan de cortes eléctricos de Maduro

El primer día de racionamiento, que afectó Caracas y 20 estados, superó las cuatro horas estipuladas por el gobierno
Daniel Lozano
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26 de abril de 2016  

En El Hatillo, las casas estuvieron 24 horas sin luz
En El Hatillo, las casas estuvieron 24 horas sin luz Fuente: AP - Crédito: Fernando Llano

CARACAS.- Veinte estados de Venezuela, que suman el 75% de su población, sufren desde ayer el racionamiento eléctrico impuesto por el gobierno de Nicolás Maduro para combatir la sequía que afecta severamente al inmenso embalse del Guri, que abastece el 65% de la electricidad que consume el país con mayores reservas de petróleo del planeta.

La dieta de electricidad bolivariana comenzó marcada por las quejas ante el " apartheid eléctrico" que denuncian en el resto del país tras la exclusión del plan oficial de Caracas, una decisión de última hora tomada por el gobierno.

Pero el alivio de los capitalinos se transformó ayer en descontrol y rechazo: el Oeste, la zona más popular, presentó apagones no programados de varias horas. Entre los afectados, el Hospital Militar y la Maternidad Concepción Palacios, sin servicio durante dos horas. También Maracaibo, la segunda ciudad venezolana en importancia, ha sufrido cortes sin control de hasta 10 horas.

"Después de decir que no habrá racionamiento en Caracas, hoy el Oeste sin luz. ¡Es que creen que somos pendejos! ¡No nos representan ya!", reaccionó Nicmer Evans, politólogo revolucionario crítico con Maduro y que vive en ese sector de la capital.

El racionamiento gubernamental establece cortes de cuatro horas diarias durante 40 días y en turnos rotatorios, según anunció el ministro y militar Luis Motta Domínguez, que suele mezclar sus anuncios al país con invocaciones a Dios y al patriotismo.

"Se trata de un vendaval sin precedente de racionamiento energético del que se ha excluido a Caracas porque se les tiene pánico a sus barriadas populares", explicó el experto José Aguilar.

Las quejas en el resto del territorio son otras, marcadas por las diferencias entre ciudadanos de primera (capitalinos) y los de segunda. De hecho, una buena parte de los estados afectados oficialmente desde ayer por los recortes eléctricos los vienen sufriendo desde hace meses sin previo aviso. Así, en la ciudad de Valencia, tercera ciudad del país, los cortes eran de dos horas por la mañana y otras dos por la tarde.

"Venezuela somos todos, no al racionamiento si se excluye a Caracas", protestó el diputado Ismael García desde Aragua. El objetivo gubernamental se centra en disminuir el consumo de energía en 2000 megavatios y se calcula que con estos recortes oficializados el ritmo diario de descenso en el Guri, 15 centímetros, pasará a siete antes de que las lluvias, que se esperan muy intensas en mayo y junio, recuperen sus niveles habituales.

"Pero esto va a traer una mayor contracción de la actividad económica porque empresas que trabajan ocho horas pasarán a hacerlo seis o cinco horas", destacó otro diputado, José Guerra, que acusó de la crisis eléctrica al chavismo "por la corrupción generada en sus ministerios y la falta de capacidad técnica".

La oposición calcula que durante el período revolucionario, desde 1999, 60.000 millones de dólares destinados al sector eléctrico han caído en manos de la corrupción o se han malgastado en inversiones deficientes.

El plan de racionamiento eléctrico se suma a una larga lista de plagas bíblicas, que han convertido al venezolano en el paria de las Américas. La mayor inflación del planeta, la violencia urbana más exacerbada, la escasez de alimentos y medicinas, el desabastecimiento de productos básicos y la falta de agua provocada por la sequía conspiran todos los días contra su calidad de vida.

"¿Hasta cuándo la sociedad seguirá tolerando esta situación?", se pregunta el politólogo Luis Vicente León, presidente de Datanálisis. Él mismo responde: "Los procesos sociales no son proyectables, pero los riesgos están aumentando".

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