Desolación y escenas caóticas en las fronteras con Colombia y Brasil

El puente Simón Bolívar, que une Colombia y Venezuela, quedó lleno de escombros
El puente Simón Bolívar, que une Colombia y Venezuela, quedó lleno de escombros Fuente: Reuters - Crédito: Marco Bello
Tras la violencia, las localidades estaban ayer llenas de escombros y escenas de destrucción
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25 de febrero de 2019  

UREÑA, Venezuela.- Calles desoladas, militares bloqueando vías estratégicas, grupos armados irregulares sembrando el temor: una tensa calma se vivía en poblaciones venezolanas fronterizas con Colombia y Brasil, tras un día de fuertes disturbios por el bloqueo militar a la ayuda humanitaria.

Un cordón de militares venezolanos mantenía bloqueada ayer la entrada de un puente fronterizo que comunica Ureña (Venezuela) con Cúcuta (Colombia).

El día anterior, la vía de acceso al puente internacional Francisco de Paula Santander fue escenario de violencia, después de que efectivos de la militarizada Guardia Nacional y la policía dispersaran con gases lacrimógenos y perdigones de goma una marcha que exigía el paso de la ayuda.

Las calles aledañas amanecieron llenas de escombros, vidrios rotos, basura y cartuchos de perdigones y bombas lacrimógenas.

A primera hora, cerca del puente, la carcasa de un bus quemado por manifestantes seguía atravesada en la vía, frente a la vista de un puñado de curiosos que observaban en su camino hacia el paso.

También hubo cruentos disturbios en la vecina población de San Antonio, donde está el principal paso peatonal binacional: el puente Simón Bolívar. Civiles armados atacaron allí a manifestantes.

Escenas similares se vivieron en el estado de Bolívar, limítrofe con Brasil, cuyo paso fue cerrado el jueves por orden del presidente Nicolás Maduro tras denunciar "provocaciones" con el ingreso de la ayuda.

Enfrentamientos entre uniformados y pobladores, mayormente indígenas, dejaron en Santa Elena del Uairén tres muertos y unos 50 heridos entre viernes y sábado, denunciaron opositores y ONG críticas al gobierno.

"Santa Elena de Uairén amaneció casi en toque de queda", describió Olnar Ortiz, activista de la ONG Foro Penal en la zona. Ortiz señaló que la situación no está militarizada, pero "hay presencia de colectivos", como llaman en Venezuela a grupos de civiles armados afines al gobierno.

En Ureña y San Antonio se observaba la fuerte presencia de hombres civiles armados.

El gobierno de Maduro había ordenado la noche del viernes el "cierre total" de los cuatro cruces fronterizos del estado de Táchira, colindantes con el departamento colombiano de Norte de Santander, para bloquear la asistencia acopiada desde hacía varios días en Cúcuta.

En tanto, el gobierno de Roraima, estado brasileño limítrofe con Venezuela, decretará hoy el estado de "calamidad pública" en la salud debido al colapso en el sistema de atención, luego del ingreso en masa de venezolanos heridos en episodios de violencia en la frontera, según confirmaron las autoridades.

Unos 22 venezolanos debieron ser atendidos y permanecen internados con heridas de balas de fusil y perdigones en Boa Vista, capital de Roraima, luego de un día de máxima tensión y enfrentamientos en la frontera. De ellos, 18 debieron ser intervenidos quirúrgicamente.

"Estamos haciendo un esfuerzo para salvar la vida de esas personas. En estos momentos el sistema de atención de salud está colapsado", dijo un vocero del gobernador de Roraima, Antonio Denarium.

El sistema de salud de Roraima se encuentra "colapsado" debido a la internación en masa de decenas de venezolanos que ayer llegaron heridos desde Santa Elena, Venezuela, ciudad donde se encuentra el paso fronterizo con Brasil.

"La idea es que, decretada la calamidad pública, el gobierno pueda comprar medicamentos con carácter urgente y contratar camas en hospitales particulares para dar cuenta de la demanda. Creemos que va a aumentar el flujo de personas enfermas y heridas en los próximos días", explicó el vocero del gobierno de Denarium.

Por tercer día consecutivo, el paso fronterizo entre Brasil y Venezuela amaneció ayer cerrado. Luego de un sábado tumultuoso en Pacaraima, ciudad brasileña donde se encuentra el cruce, el clima permanecía tranquilo.

Agencias AFP y AP

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