Después de 18 años, Washington flexibiliza las sanciones a Libia

Por abandonar su programa de armas de destrucción masiva
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24 de abril de 2004  

WASHINGTON.- El presidente norteamericano, George W. Bush, levantó ayer parcialmente las sanciones económicas contra Libia, en recompensa por la decisión de Trípoli de renunciar a su arsenal de destrucción masiva, según informó ayer la Casa Blanca.

De esta manera, las empresas estadounidenses, especialmente las petroleras, podrán hacer negocios con el país norafricano por primera vez desde que se impusieron las sanciones, en 1986.

Bush también retiró la objeción estadounidense de que Libia ingrese a la Organización Mundial del Comercio (OMC), la más reciente señal del mejoramiento de las relaciones entre Trípoli y Washington desde que el presidente libio, Muammar Khadafy, anunció el 19 de diciembre último que abandonaría sus programas de armas químicas, biológicas y nucleares.

"Mediante acciones, no palabras, Libia ha sentado un precedente, que esperamos que emulen otras naciones, de rechazar las armas de destrucción masiva y, en colaboración con organizaciones internacionales, poner fin a la proliferación de los sistemas más peligrosos del mundo", declaró el secretario de prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Las relaciones bilaterales comenzaron a mejorar el año pasado, cuando el gobierno libio aceptó su responsabilidad por el atentado de 1988 contra el vuelo 103 de Pan Am sobre la localidad escocesa de Lockerbie y acordó pagar una compensación total de 2700 millones de dólares a las familias de las víctimas.

La mayor sanción restante ahora es la presencia de Libia en la lista estadounidense de países que patrocinan actos terroristas, y Washington no podrá dar o respaldar la entrega de ayuda económica a Trípoli. También seguirán congelados los bienes del gobierno libio en Estados Unidos, y la reanudación de los vuelos directos entre los dos países no está permitida.

Por otro lado, Estados Unidos abrirá una oficina de enlace en Trípoli -hasta ahora, los intereses norteamericanos estaban representados por Bélgica- y buscará promover el comercio, la inversión, la reforma económica y la integración de Libia en la economía global.

Además, la Casa Blanca dijo que permitirá a ciudadanos libios estudiar en universidades estadounidenses, y una delegación norteamericana del área educativa partió ayer a Libia para evaluar intercambios entre los dos países.

Al citar la cooperación libia, la Casa Blanca dijo que Trípoli había reiterado su promesa de detener el apoyo al terrorismo; desmanteló todos los elementos de su declarado programa de armas nucleares; firmó un acuerdo para permitir las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); se unió a la Convención de Armas Químicas; destruyó sus declaradas municiones químicas y frenó la producción de misiles capaces de portar armas de destrucción masiva.

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