Días sin dormir, golpes y denuncias

Los interrogatorios están bajo la lupa
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16 de octubre de 2005  

GUANTANAMO (De un enviado especial).- Las denuncias sobre presuntas torturas y abusos de los que son objeto los detenidos en esta prisión militar han menguado en los últimos meses. Era el anterior comandante en jefe de la prisión, el general Geoffrey Miller, quien se había ganado una pésima reputación entre todos los organismos de derechos humanos. Piden que sea investigado por presuntos "crímenes de guerra".

Pero en abril de 2004 el Pentágono le confirió el mando de las cárceles iraquíes y de una en especial: Abu Ghraib. Los detenidos de Guantánamo lo detestaban, cuentan sus abogados, y la situación mejoró con el general Jay Hood.

Además, ahora sólo unos pocos terroristas detenidos son aún de interés para los servicios de inteligencia. Entre ellos, el Nº 63: Mohammed al-Qahtani o "el vigésimo secuestrador".

Se trata del supuesto terrorista que no pudo subir a uno de los aviones el fatídico 11 de septiembre de 2001. Un informe del Pentágono que difundió la revista Time en junio último relata los vejámenes a los que fue sometido Al-Qahtani durante los interrogatorios, como la privación del sueño durante días, agresiones físicas y verbales, y un abanico de técnicas intimidatorias.

Aunque el vocero jefe del Pentágono, Larry di Rita, reconoció el informe y explicó cómo se había redactado, todos aquí insisten en que eso no ocurrió. "Nunca he verificado los abusos o las torturas que cuentan los medios", dice a LA NACION John Edmondson, el capitán médico, sin ocultar su fastidio hasta por la pregunta.

"No he visto ni registrado problemas de salud por supuestas torturas en Al-Qahtani ni otros detenidos. Jamás", afirma, tras recordar que está a cargo del hospital de la prisión militar desde 2003.

-¿Considera que la privación sistemática del sueño, como al parecer se aplicó sobre varios detenidos, puede resultar un riesgo para la salud?

-Tomar esa decisión no depende de mí. Y yo no tengo relación con los interrogatorios, por lo que no haré comentarios al respecto.

-Pero desde el punto de vista médico, ¿representa o no un abuso?

-Desde el punto de vista médico... depende de cada situación... no puedo decir... no haré comentarios.

La posibilidad de salir de la base depende de la importancia de cada detenido y de cuánto se muevan sus países. También de cuánto dinero tengan sus respectivas familias para contratar buenos abogados. Por eso el australiano David Hicks será el primero en ser juzgado, el mes próximo, mientras que una docena de rebeldes chinos están varados en Campo Iguana desde hace meses, aun cuando no sean de interés para Estados Unidos. Otros detenidos, según los organismos de derechos humanos, no tienen acceso a abogados y sus familias quizá ni siquiera sepan que se encuentran acá.

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