Disturbios en Costa de Marfil: 36 muertos

Gbagbo juró como nuevo presidente
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27 de octubre de 2000  

ABIDJAN.- Al menos 36 personas murieron ayer en Costa de Marfil cuando simpatizantes del flamante presidente, Laurent Gbagbo, y de su rival político, Alassane Ouattara, libraron cruentos enfrentamientos a raíz de la demanda de nuevas elecciones, un día después que la insurrección popular expulsó a los militares del poder.

Gbagbo, un socialista de 55 años, juró como nuevo presidente luego de que la comisión constitucional lo proclamara ganador de las controvertidas elecciones del domingo último, en las que obtuvo más del 59% de los votos.

La violencia estalló un día después de los comicios, y las masivas protestas provocaron el derrocamiento del gobernante militar, el general Robert Guei, que pretendía erigirse como nuevo presidente de ese país de Africa Occidental, pese a haber perdido en las elecciones del domingo.

El paradero de Guei era incierto ayer, aunque algunas fuentes estimaban que habría huido a la vecina Benin.

Además de las rivalidades por conquistar el poder, los choques adquirieron un cariz étnico y religioso. Los partidarios del ex premier Ouattara, de la Reunión de Republicanos (RDR), son los musulmanes del Norte. Los de Gbagbo, del Frente Popular (FPI), son cristianos y animistas del Sur.

Ouattara, excluido como candidato el domingo, se refugió en la embajada de Alemania después de que fuerzas paramilitares abrieron fuego contra su residencia, al que respondieron elementos de su escolta de seguridad.

Sus seguidores se lanzaron a las calles en diversos distritos de Abidján y otras ciudades, montando barricadas, incendiando neumáticos y demandando nuevas elecciones. Hubo autos volcados y enfrentamientos con la policía, que lanzó gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento. Una iglesia y una mezquita fueron incendiadas, y hubo saqueos.

"Se enfrentaron con garrotes -dijo un residente del suburbio de Yopougon-. Vi tres cadáveres", agregó, en referencia a tres personas que fueron quemadas vivas. Al finalizar el día, los partidarios de ambos bandos llamaron a la calma y anunciaron que habrá una reunión entre Gbagbo y Ouattara.

Además de Abidján, la capital económica del país, los disturbios se propagaron a varias ciudades, entre ellas el puerto de San Pedro, en el suroeste. La violencia obligó a Gbagbo a reimplantar el toque de queda, impuesto por el general Guei cuando aún tenía esperanzas de permanecer en el poder.

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