Divide a los aliados la ofensiva en Libia

Hay fuertes discrepancias sobre quién debe asumir el mando y sobre el papel de la OTAN; EE.UU. transferirá el liderazgo "en pocos días"
Hay fuertes discrepancias sobre quién debe asumir el mando y sobre el papel de la OTAN; EE.UU. transferirá el liderazgo "en pocos días"
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22 de marzo de 2011  

BRUSELAS.- Mientras se intensificaban ayer los bombardeos sobre Trípoli en el tercer día de la ofensiva militar para frenar a Muammar Khadafy, ya han aflorado las primeras divisiones en el seno de la coalición internacional sobre los objetivos y el alcance de la intervención.

Italia exige que la OTAN asuma el mando de las operaciones, mientras que Francia se opone. Estados Unidos, por su parte, insistió ayer en que traspasará su liderazgo militar a los aliados en cuestión de días. Tampoco hay unanimidad entre los aliados sobre la suerte que debe correr Khadafy.

En una reunión celebrada ayer en Bruselas, los 28 países miembros de la alianza no lograron ponerse de acuerdo sobre el papel que debe tener la OTAN en la operación Odisea del Amanecer, encabezada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. La intervención militar, que ya logró imponer ya una zona de exclusión aérea en Libia, responde a una resolución de las Naciones Unidas, que tiene como objetivo la "protección de la población civil" libia. El Consejo de Seguridad de la ONU volverá a reunirse pasado mañana para analizar el desarrollo de las operaciones en el país magrebí.

Francia y Turquía alegan que un liderazgo militar de la OTAN en la operación provocaría un rechazo de los países árabes, reacios a otra incursión armada occidental en un país islámico. La Liga Arabe respaldó la resolución de la ONU, pero no vio con buenos ojos los bombardeos masivos que han lanzado los aliados en las últimas 72 horas.

Para el canciller francés, Alain Juppé, la OTAN "estará dispuesta a aportar su apoyo dentro de unos días", pero sin un papel central en las operaciones. Alemania, que se abstuvo en la votación de la ONU sobre la resolución, tampoco es partidaria de que la OTAN bombardee Libia.

Los aliados han reconocido que no existe un mando integrado que coordine las operaciones. Un vocero del ministerio de Defensa francés señaló que esa coordinación es "extremadamente compleja", y que se ha realizado hasta el momento al nivel de los ministerios de Defensa de los aliados. Italia, por su parte, lideró la postura de los países que desean que la OTAN asuma el mando de la intervención. Las suspicacias italianas sobre la aparente descoordinación actual llevó ayer al gobierno de Silvio Berlusconi a considerar la creación de un comando propio para controlar las operaciones militares en Libia si los aliados no se ponen de acuerdo sobre el traspaso del mando único a la OTAN. En un comunicado, el canciller Franco Frattini dijo que la OTAN debería estar al frente de la intervención "en su condición de institución con capacidad y experiencia para organizar las operaciones". La resolución de la ONU prevé el uso de siete bases militares en territorio italiano. La posición de Roma fue defendida por Noruega, que envió ayer seis aviones al Mediterráneo, pero dejó en suspenso su participación en las operaciones hasta que la OTAN asuma el control de éstas las mismas.

Más ambigua fue la postura de Gran Bretaña. El primer ministro David Cameron dijo ayer en el Parlamento británico que la OTAN podría asumir el mando "al cabo de un tiempo".

En cualquier caso, las diferencias entre los aliados deberán solventarse pronto. El presidente norteamericano, Barack Obama, volvió a subrayar ayer, durante su visita oficial a Santiago de Chile, que su país –que asumió el liderazgo provisional de la intervención– espera transferir el mando a sus aliados "en cuestión de días". "La rapidez con que esta transferencia ocurra estará determinada por la recomendación de nuestros comandantes de que la primera fase de esta misión ha sido completada", dijo en Chile (ver Pág. 5).

Además de la discusión sobre quién debería tomar el mando de la operación, el futuro de Khadafy también es objeto de debate entre los aliados. Para Estados Unidos, el objetivo de la coalición es sacar del poder al dirigente libio, pero no eliminarlo físicamente. "Sería un error si Khadafy muere en los ataques", dijo ayer el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates. Hasta ayer, Londres había mantenido una posición diferente. Los titulares de Defensa y de Asuntos Exteriores, Liam Fox y William Hague, habían coincidido en que Khadafy podría ser "blanco" de la coalición, pero ayer Cameron se mostró en contra de esa opción, en una nueva muestra del caos que reina en la coalición internacional.

Mientras la descoordinación política domina los primeros pasos de los aliados, las operaciones militares continuaron ayer por tercer día consecutivo. La coalición lanzó una nueva tanda de bombardeos sobre Trípoli. Según la televisión estatal libia, los ataques causaron 90 muertos y se centraron en la capital, la ciudad de Sabah, en el Sur, y Sirte, en la costa. Varios sitios de Internet árabes informaron ayer que uno de los hijos de Khadafy, Jamis, habría muerto después de que un piloto de la fuerza aérea estrellara su avión en el complejo militar donde se encontraba. La información, sin embargo, no fue confirmada.

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Ban Ki Moon, expulsado de la plaza Tahrir

EL CAIRO (AFP).- Unos 50 partidarios de Muammar Khadafy rodearon ayer al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, y a la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, en la plaza Tahrir, en El Cairo, y los forzaron a abandonar el emblemático lugar de la revuelta que desembocó en la renuncia de Hosni Mubarak a la presidencia de Egipto. Al grito de "Abajo Estados Unidos" y enarbolando banderas del régimen de Khadafy, los manifestantes rodearon a la delegación de la ONU, que incluía a 15 personas, y la forzaron a refugiarse en la vecina sede de la Liga Arabe.

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