Dividida, España se lanza a una campaña frenética

Pedro Sánchez, durante el lanzamiento de campaña en Andalucía
Pedro Sánchez, durante el lanzamiento de campaña en Andalucía Fuente: AFP - Crédito: Cristina Quicler
El socialismo es favorito, pero avanza la extrema derecha de Vox para los comicios del 28 de abril
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13 de abril de 2019  

MADRID.- Los partidos españoles entraron ayer en campaña para las elecciones del próximo 28 de abril, una carrera de solo dos semanas donde el socialismo del presidente Pedro Sánchez arranca como favorito, pero en medio del ascenso de la extrema derecha de Vox, un partido que levanta la bandera antiinmigrantes y antisistema.

Estas elecciones "son un plebiscito entre avanzar y retroceder" si regresa la derecha, dijo Sánchez en un acto en Andalucía.

"De hecho ya hemos ganado, ya no van a poder volver a meter el genio en la lámpara otra vez", clamó por su parte el líder de Vox, Santiago Abascal, al lanzar su campaña en la Plaza de Colón, de Madrid, y reafirmar el ascenso de su agrupación, irrelevante hace unos pocos meses y que quiere tomar la posta de los desencantados con la dirigencia tradicional.

Con esas voces encontradas arrancaron dos semanas de campaña para las terceras elecciones en menos de cuatro años en España, objeto de una creciente fragmentación política desde que en 2015 quedó enterrado el bipartidismo.

"Si la derecha suma, se van a entender para hacer lo mismo que en Andalucía", advirtió Sánchez en referencia al acuerdo entre el Partido Popular (PP), los liberales de Ciudadanos y Vox, que en enero sacó del poder a los socialistas del PSOE de su feudo histórico.

Las encuestas descartan por el momento esa alternativa, ya que por ahora una alianza de esos tres partidos no alcanzaría las 176 bancas necesarias para gobernar, sobre las 350 del Parlamento.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) proyecta un triunfo del PSOE con un 30,2% de los votos (entre 123 y 138 diputados) y la posibilidad de formar gobierno con la izquierda radical de Unidas Podemos (entre 33 y 41 escaños) y algún otro partido pequeño.

Estos números le harían evitar a Sánchez depender de los independentistas catalanes, que luego de respaldarlo en una moción de censura se negaron, en un ambiente tenso por el juicio a 12 líderes separatistas, a apoyar su presupuesto, lo que forzó adelantar las elecciones.

Pero la incertidumbre es grande y el resultado se muestra muy abierto: según el CIS, el 41,6% de los españoles que van a votar todavía no decidieron sus candidatos.

La gran sorpresa puede darla Vox, un partido que denuncia la ley de violencia de género, rechaza la inmigración ilegal y en sus listas cuenta con exgenerales defensores de la dictadura franquista, encaminado a irrumpir por primera vez en el Parlamento español con entre 29 y 37 diputados.

A sabiendas de que una fragmentación de los electores en la derecha lo puede perjudicar, el PP quiere unir el voto conservador bajo su formación, que obtendría el peor resultado en décadas, con entre 66 y 76 escaños.

"El patriotismo es votar al PP porque es la única alternativa viable al PSOE", afirmó Pablo Casado, líder del partido desde julio pasado, cuando sustituyó al desbancado expresidente Mariano Rajoy.

Casado fustigó a Sánchez, al que calificó de "peligro público" para España, y advirtió que podría volver a obtener el apoyo de los independentistas catalanes y de la izquierda separatista vasca, en el pasado próxima a ETA, que lo ayudaron a ganar la moción de censura.

Agencias AFP y ANSA

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