Dividida, la OEA elevó la presión sobre Evo Morales con críticas a la elección

La OEA se reunió hoy en Washington para analizar las elecciones de Bolivia en donde hay denuncias cruzadas entre el oficialismo y la oposición
La OEA se reunió hoy en Washington para analizar las elecciones de Bolivia en donde hay denuncias cruzadas entre el oficialismo y la oposición Fuente: AP
Rafael Mathus Ruiz
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23 de octubre de 2019  • 16:25

WASHINGTON.- América latina volvió a dejar al descubierto la grieta regional en la Organización de Estados Americano ( OEA ) al discutir otra crisis política en la región, esta vez, en Bolivia , sumida en la incertidumbre y la tensión en medio de las fuertes protestas ante las sospechas de fraude en la elección presidencial.

Un grupo de países, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y Venezuela, representada por el gobierno de Juan Guaidó, convocó a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente que dejó fuertes cuestionamientos a la elección presidencial y una mayor presión sobre el presidente de Bolivia, Evo Morales , quien, un rato antes de que comenzara el encuentro en Washington, dijo que había triunfado en los comicios y denunció un intento de "golpe de estado".

"Hemos garantizado el crecimiento económico, la paz social, la justicia social, la igualdad. Quiero denunciar al mundo que está en proceso un golpe de Estado. La derecha lo preparó con apoyo internacional", indicó el presidente.

Morales intentó dilatar el encuentro al enviar a Washington a su canciller, Diego Pary Rodríguez. Pero la OEA decidió seguir adelante con la reunión, y celebrar otro encuentro mañana para escuchar al funcionario. En la reunión extraordinaria del Consejo Permanente en la Sala de las Américas, varios países pusieron el foco en los resultados de la elección y pidieron respetar "la voluntad" del pueblo boliviano. Pero otros optaron por una postura neutral -el más notorio, México-, y los aliados del gobierno de Morales defendieron al mandatario boliviano.

En una fuerte advertencia al gobierno de Morales, el jefe de los observadores de la OEA, Gerardo de Icaza, cuya misión cuestionó la legitimidad de la elección, abogó por continuar con el proceso electoral y realizar una segunda vuelta.

"Debido al contexto y las problemáticas evidenciadas en este proceso electoral, continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta", dijo el director del departamento para la observación electoral de la OEA, Gerardo de Icaza. El funcionario señaló que cualquier elección debe regirse por los principios de certeza, legalidad, transparencia, equidad, independencia e imparcialidad, y advirtió que en Bolivia "varios de estos principios han sido vulnerados".

Los últimos datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia indicaban que, con el 96,63% de las actas computadas, Morales lideraba la votación con el 46,04% de los sufragios, seguido de su rival, el expresidente Carlos Mesa, con un 37,36 por ciento. En Bolivia, un candidato debe obtener más del 50% de los votos para ganar en primera vuelta, o superar el 40% con una ventaja de al menos diez puntos sobre el segundo postulante más votado.

Durante el encuentro en la OEA hubo fuertes críticas a la elección. Estados Unidos dijo que estaba "monitoreando de cerca" las novedades que surgían de La Paz, y respaldó "fuertemente" el trabajo de la misión de observadores de la OEA, la cual, el domingo, manifestó "su profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de las urnas". Esos resultados preliminares conducían a una segunda vuelta.

Costa Rica, otro de los países que convocó a la reunión, también dio cuenta de su "gran preocupación" por los avances del conteo. Varias delegaciones expresaron su desconfianza por las idas y vueltas con la elección desde los primeros resultados del "conteo rápido", que anticiparon una segunda vuelta entre Morales y Mesa. Luego, el primer conteo oficial dio triunfador a Morales sin necesidad de un ballottage.

Canadá también expresó su "profunda preocupación" por los informes de irregularidades en la votación, y llamó a respetar la voluntad del pueblo boliviano.

Pero también Nicaragua criticó la injerencia de la OEA en la elección de Bolivia, y México sugirió que el organismo actuaba con un sesgo político: dijo que existía un "riesgo de instrumentalización política" de la misión de observadores. Ambos rechazaron que la sesión haya tenido lugar pese a la objeción de Bolivia, sin esperar al canciller Pary, que será escuchado mañana. México además abogó en respetar el principio de no intervención.

"México se ha mantenido atento al curso de los acontecimientos guardando prudencia y respecto al desarrollo del proceso electoral", afirmó la embajadora mexicana, Luz Elena Baños Rivas.

Sobre el final, una frase del embajador de Juan Guaidó, Gustavo Tarre Briceño, alcanzó para resumir el tenor de las discusiones: "El debate sobre el resultado de las elecciones bolivianas está absolutamente abierto", sintetizó.

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