Dos ataques contra civiles en Gaza, donde ya no hay lugar para esconderse

Una escuela de la ONU que albergaba refugiados fue alcanzada por los misiles, que dejaron 19 muertos; otros 17 perdieron la vida en un mercado callejero
Témoris Grecko
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31 de julio de 2014  

CIUDAD DE GAZA.- La noche sólo esperaba el canto del muecín para empezar a cederle el paso al día. La mayoría de los miembros de las 17 familias que dormían en ese salón de clases, en la escuela de la ONU en el campo de refugiados de Jabaliya, todavía aprovechaban los últimos momentos de oscuridad para protegerse en sueños de las terribles realidades que los expulsaron de sus casas. Por ser tantos, mujeres y chicos dormían en el aula, y los hombres se amontonaban afuera. Algunos se habían levantado ya para sus oraciones.

A las 5.15 golpearon los proyectiles de artillería, en la tercera semana de la ofensiva israelí contra Hamas en Gaza. Uno entró por el techo en esa habitación y uno más en los baños vecinos, a nivel del suelo. Otro, en otro salón, de un primer piso. El penúltimo, en la casa de al lado. Y el quinto, frente a la entrada de la institución, en la calle. Cuatro horas después, el sitio estaba repleto de mantas ensangrentadas, pupitres en pedazos y burros derramando las entrañas. Los muertos, 19, no estaban ya: los habían llevado al hospital cercano, el Kemal Adual, como a los 105 heridos.

Rami Mansour Gabeh, un hombre de ojos azules de 30 años, y su esposa, Ataf Rabe, de 25, sobrevivieron sin daño. Su hijo mayor, Abdallah, tiene dos años y dos meses, y padece sordera. La menor, Sanaa, de 14 meses, ha tenido fiebre y dolor de pecho desde hace tres días, pero no hay doctor que la atienda: todo el personal médico de Gaza está sobrepasado con casos dramáticos.

A medianoche, la pequeña Sanaa lloraba sin fin. Ataf trataba de darle pecho para calmarla. Se durmió como a las 2 y los padres empezaron a descansar los ojos. Para su suerte, estaban en una esquina de la escuela a salvo de las explosiones. Pero no del tremendo tronido: "No me di cuenta de lo que estaba pasando, sólo desperté encima de mis hijos", recuerda Ataf, "había ruido y alaridos, pero yo sólo trataba de protegerlos con mi cuerpo".

"Somos de Beit Lahiya y llevamos dos semanas aquí porque Israel nos ordenó que evacuáramos", interrumpe Rami. "Ahora nos ataca."

Estados Unidos condenó el bombardeó sin mencionar culpables y pidiendo investigar. La ONU hizo una declaración inusualmente dura, al llamar al ataque "fuente de vergüenza universal". Su secretario general, Ban Ki-moon, aseveró que "toda la evidencia disponible apunta a la artillería israelí". "No hay nada más vergonzoso que atacar chicos dormidos", concluyó.

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Todo era caos en el hospital Kemal Adual. El total de víctimas de los bombardeos nocturnos fue de 43 muertos y cientos de heridos. Las familias llegaban enloquecidas a buscar a los suyos. Pocas cosas tan dolorosas como la escena de esa madre histérica, dando gritos que se imponían sobre el estruendo del hospital, combatiendo a hombres que trataban de detenerla en su empeño de llegar hasta su hijo inconsciente y sacarlo de ahí. Los médicos le habían dicho que era necesario amputarle un bracito.

Si la noche del 28 de julio había ganado el título de la más violenta en bombardeos, la del 29 se lo arrebató. Gaza no dejó de tronar. Mientras la fuerza aérea israelí dejaba caer ominosas bengalas que trazaban luminosos senderos de pavor en su descenso, inmensas nubes de humo competían por ahogarlas con su densa oscuridad. Debajo, edificios y vidas habían dejado de existir.

Como extraído de una película de ciencia ficción, el minarete de una mezquita -una gruesa y sólida torre de unos 40 metros de alto- se desprendió por el ataque de un avión F-16 y cayó lateralmente sobre tres departamentos del otro lado de la calle. Los que dormían ahí se encontraron de pronto con que la bocina desde la que les canta el muecín cinco veces diarias se les había metido hasta la cama con todo y balcón.

El ejército israelí anunció un cese del fuego humanitario de 3 a 7 de la tarde que excluía las zonas donde estaban actuando sus soldados. La población no los había visto por el mercado del barrio de Al-Shojaiya y, a las 6, estaba haciendo compras normalmente. Golpeó el primer proyectil y muchas personas fueron heridas por la metralla. Otros corrieron a ayudarlas. A los diez minutos, llegó un segundo obús, que estalló matando a muchos rescatistas. Recordó la táctica que emplean grupos terroristas de cometer atentados dobles con intervalos, en un mismo sitio, para maximizar el número de víctimas. Éste fue triple. Ya había llegado la prensa cuando golpeó un tercer explosivo.

Media hora más tarde, el joven Moaez al Baba y sus compañeros lloraban a aullidos frente a la morgue del hospital Al Shifa. Sostenía un casco azul, del que todavía goteaba sangre, marcado con las letras "TV". Ni eso ni el chaleco blindado que dice "Prensa" le sirvió a su mejor amigo para evitar que esa tercera explosión le arrancara la mitad del cráneo. Rami Rayan, camarógrafo de la agencia Palestinian Network Media, tenía 24 años al morir. Fue uno de los 17 muertos del mercado. Además de alrededor de 200 heridos.

Mueren otros tres soldados israelíes

  • En una nueva jornada de la ofensiva sobre la Franja de Gaza, el ejército israelí informó ayer que murieron otros tres soldados. Así, la cifra total de muertos israelíes en el conflicto se elevó a 59 (56 militares y tres civiles).
  • Las muertes de ayer se produjeron cuando los soldados descubrían la boca de un túnel en una vivienda del sur del enclave palestino. Tanto la casa como el túnel tenían explosivos ocultos con dos artefactos que fueron detonados en el momento en que eran descubiertos, señaló el comunicado militar israelí.
  • En otros incidentes registrados ayer resultaron heridos 27 soldados. Además, el Estado israelí denunció que desde la medianoche de ayer militantes palestinos lanzaron 84 cohetes contra Israel.
  • El Estado judío acusó al grupo islamista Hamas, que gobierna la Franja de Gaza, de haber abusado de la tregua humanitaria de cuatro horas en las que, según Israel, fueron disparados 26 cohetes hacia su territorio. Dos de ellos fueron interceptados por los sistemas de defensa israelíes.

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