EE.UU. advirtió a los talibanes que si no se rinden morirán

Washington prepara el asalto a Kandahar, último bastión de los fundamentalistas
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3 de diciembre de 2001  

ISLAMABAD.- La aviación estadounidense intensificó ayer sus bombardeos sobre Kandahar, provocando numerosas víctimas civiles, al tiempo que el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, advirtió a los aliados de Osama ben Laden que defienden el último reducto talibán que no les queda otra salida que la rendición o la muerte.

"Si no se rinden morirán", amenazó el jefe del Pentágono, en declaraciones al canal de televisión NBC.

Asimismo, Rumsfeld reconoció que, a pesar de los violentos bombardeos y del avance de las tropas aliadas en el terreno, "los talibanes resisten".

De hecho, los numerosos defensores de Kandahar, la capital espiritual de los talibanes, son árabes o paquistaníes y "los más duros y los más determinados combatientes", dijo el secretario de Defensa. Consideró, además, que la toma de Kandahar, si bien estratégicamente es un hecho crucial, no significará el fin de la guerra. "Eso sólo llegará una vez que se haya erradicado la red terrorista de Ben Laden y sacado del medio cada rastro del régimen talibán", afirmó Rumsfeld, al tiempo que alertó: "La tarea que queda por delante es particularmente sucia y desagradable... Creemos que habrá muertes en nuestras filas".

Punto culminante

Hasta ahora, las negociaciones entre las tropas leales a los jefes tribales y los talibanes para la rendición de Kandahar no han llegado a ninguna conclusión y las posiciones de ambos bandos continúan virtualmente inamovibles desde hace días.

Sin embargo, según estimó ayer el oficial de inteligencia de los marines James B. Higgins, la lucha por Kandahar parecía estar alcanzado "un punto culminante".

"Dondequiera que los talibanes se dirijan encontrarán mucha presión. Es que el círculo se estrecha sobre ellos, y esperamos sacarlos en un futuro muy cercano", aseguró.

Más de 1000 marines del ejército estadounidense establecieron hace una semana una base en Kandahar con dicho objetivo, mientras que fuentes militares afirmaron que Washington reforzó ayer sus efectivos en esa base, con más marines y más helicópteros de combate.

En tanto, al menos 15 civiles, entre ellos nueve niños, murieron ayer bajo el fuego de los bombardeos de la aviación estadounidense, que habría confundido un vehículo particular con uno militar, indicó Mohammed Janun, un sobreviviente recién llegado a Chamán, en la frontera con Paquistán. El hombre dijo que perdió a cinco hijos en los ataques.

Estos hechos no pudieron ser confirmados por fuentes independientes, aunque Estados Unidos ha admitido en varias ocasiones haber matado a civiles por "errores de tiro".

Tres cuartas partes de la población de Kandahar han abandonado la región desde el 7 de octubre, cuando empezaron los bombardeos.

En un intento por calmar a la población, la aviación estadounidense lanzó volantes sobre Kandahar en los que se asegura que los civiles no son el objetivo de la campaña de bombardeos, informaron diversos testigos ayer, y añadieron que lo papeles indican que Estados Unidos "es amigo de Afganistán y del islam".

En tanto, también la localidad de Tora Bora, en la provincia esteña de Nangahar, fue ayer blanco de las bombas norteamericanas. Allí, se cree, Ben Laden podría haberse ocultado con decenas de miles de sus seguidores en un fuerte de túneles y cuevas a más de 300 metros de profundidad.

En tanto, Rumsfeld subrayó que el líder supremo de los talibanes y protector de Ben Laden, el mullah Mohammed Omar, será buscado con la misma intensidad que el terrorista saudita. "Haremos todo lo que está a nuestro alcance para asegurar que no huya", declaró el secretario de Defensa norteamericano a la CBS, en referencia al hombre que pidió a sus soldados en Kandahar pelear hasta la muerte.

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