EE.UU.: el congreso aprobó la reducción impositiva planteada por Bush

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23 de mayo de 2003  • 16:20

WASHINGTON.- El Congreso de los Estados Unidos aprobó hoy un plan de reducción de impuestos por valor de 350.000 millones de dólares en los próximos diez años, inferior a los 726.000 millones que pedía la Casa Blanca para reactivar la economía del país.

La Cámara de Representantes aprobó hoy la medida con 231 votos en favor y 200 en contra, y poco después lo hizo el Senado por 51 a 50, gracias a la intervención del vicepresidente Richard Cheney que, como su presidente, rompió el empate.

Así, el Congreso cumplió su meta de enviar la medida al presidente George W. Bush para su promulgación antes del próximo lunes, fecha en que los norteamericanos homenajean a los caídos en todas sus guerras.

Esta reducción de impuestos, la tercera mayor en la historia de EE.UU., fue considerada por la Casa Blanca como una victoria para la política económica de Bush -pese a que el presidente había pedido que fuera de 726.000 millones de dólares- y los observadores pronostican que fortalecerá su campaña para la reelección.

Tal como sucedió con Bush padre -que también ganó una guerra contra Irak en 1991-, se prevé que la campaña electoral para las presidenciales de 2004 esté mayormente centrada en la economía, tanto en los problemas económicos como en las formas de corregirlos.

"Es una enorme victoria para el pueblo estadounidense y para aquellos individuos desempleados que buscan trabajo", dijo hoy el secretario de Comercio, Don Evans.

Durante su campaña de presión en todo el país a favor del plan, el Gobierno de Bush primero dijo que cualquier suma inferior a la propuesta sería "ínfima", pero ahora se conforma con la cantidad aprobada porque, según reconoció recientemente el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, "peor es nada".

El enconado debate en las dos cámaras del Congreso mostró las divergencias políticas y filosóficas de los dos partidos sobre cómo incentivar el consumo, las inversiones y la creación de empleo.

Salvo algunos moderados, los republicanos -entre ellos su líder en la Cámara baja, Tom Delay, de Texas- creen que se trata "de un buen comienzo" porque, de todas maneras, Bush volverá a pedir más recortes tributarios en el futuro.

El complejo conjunto de reformas tributarias incluye reducciones para individuos y familias que durarán uno o dos años, y rebajas impositivas que pagan las grandes empresas y los inversionistas, que seguirán vigentes hasta 2008.

Entre sus elementos, el plan reduce temporalmente los impuestos sobre los dividendos hasta 2007, permite que las empresas deduzcan 100.000 dólares de sus impuestos por la compra de nuevos equipos y autoriza la asignación de 20.000 millones de dólares para los gobiernos estatales asfixiados por crisis presupuestarias.

También incluye 10.000 millones de dólares para el programa federal de asistencia médica para los pobres conocido como Medicaid.

Para aplacar las críticas de que se trató de una "lucha de clases" a favor de los pudientes, los republicanos aumentaron a 1000 dólares las deducciones tributarias por cada hijo, con lo que las familias podrían recibir este mismo año un reembolso de hasta 400 dólares adicionales por cada menor de edad.

Pero no todos comparten el optimismo de que la reducción de impuestos ayudará a reactivar el consumo, las inversiones y la creación de empleos.

Los demócratas siguen insistiendo en que el plan beneficia principalmente a los ricos, que son los que menos lo necesitan, agravará el déficit fiscal y, según el senador demócrata de Minesota, Mark Dayton, "es un saqueo vergonzoso del fisco por parte de los ricos, con la ayuda de sus amigos en el Congreso".

"Esta mal llamada victoria republicana tendrá un alto costo para quienes trabajan duro para ganarse la vida, porque son los que terminarán pagando esta dádiva para los ricos", acusó el representante neoyorquino Charles Rangel, el demócrata de mayor rango en el poderoso Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara baja.

El plan fue vilipendiado también por economistas y algunos líderes empresariales, que alegaron que las reducciones efectuadas en 2001 no aliviaron los males económicos.

Fuente: EFE

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