EE.UU. elevó el nivel de alerta

Jorge Rosales
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21 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- La pesadilla de un nuevo ataque terrorista en Estados Unidos o contra objetivos norteamericanos en el exterior volvió a instalarse con fuerza ayer, luego de que el FBI alertó sobre posibles atentados vinculados con la organización Al-Qaeda. Frente a esa amenaza, el gobierno de George W. Bush elevó el nivel de alerta nacional al segundo grado más alto, que pone en marcha severas medidas de seguridad y de control en todo el país.

Ante la certeza de que un ataque podría ser inminente en Arabia Saudita, basado en información de inteligencia tomada de intercepciones telefónicas entre sospechosos de integrar células de Al-Qaeda, Estados Unidos y Gran Bretaña cerraron momentáneamente sus embajadas y oficinas consulares en Riad. "La embajada continúa recibiendo información creíble sobre la planificación de otros atentados contra objetivos no precisados en Arabia Saudita", señaló el Departamento de Estado en una información destinada a advertir a los ciudadanos norteamericanos que viven en Arabia Saudita.

"La comunidad de inteligencia de Estados Unidos cree que Al-Qaeda ha entrado en un período operacional en todo el mundo y esto puede incluir ataques en Estados Unidos", señaló ayer la secretaría de Seguridad Interior al elevar el grado de alerta.

El FBI cree que, tras los ataques en Riad -que dejaron 34 muertos- y en Marruecos -41 muertos-, el grupo terrorista encabezado por Osama ben Laden está preparando un nuevo golpe para mostrar que está activo.

El alerta ante un eventual ataque se produce en momentos en que el gobierno de Bush es blanco de durísimos cuestionamientos por el fracaso en la gestión de posguerra en Irak y porque su agresiva política en Medio Oriente está provocando un aumento del rechazo contra la intervención norteamericana en el mundo árabe.

Bush se reunió ayer con el gabinete de seguridad nacional para evaluar qué pasos dar frente a las sospechas de un atentado, justo cuando cientos de miles de norteamericanos se preparan para viajar durante el fin de semana próximo, que será largo por el feriado del Día de los Caídos en Combate (Memorial Day).

El embajador de Arabia Saudita ante la Casa Blanca, Bandar bin Sultán, había advertido anteanoche en un vuelo de regreso hacia su país que, según la información en manos de su gobierno, "algo muy grande está por ocurrir aquí o en Estados Unidos".

Según funcionarios sauditas con acceso a información de inteligencia citados ayer por The Washington Post, miembros de una célula de Al-Qaeda volaron desde ese reino hacia Estados Unidos o Europa poco antes del ataque en Riad, ante lo cual se teme un ataque inminente.

Arabia Saudita detuvo anteayer a tres supuestos miembros de esa organización, en un esfuerzo por mostrar que está colaborando activamente en la guerra contra el terrorismo, después de las sospechas esgrimidas por la administración norteamericana de que Riad no se esfuerza por desarticular a la red fundada por Ben Laden.

Activada y capacitada

En una comunicación a las agencias de seguridad de todo el país, el FBI indicó que tras los atentados del 12 de mayo en Arabia Saudita, Al-Qaeda permanece activa y altamente capacitada para lanzar ataques. Según el organismo de seguridad federal, el atentado en Riad tiene "la marca tradicional de las operaciones de Al-Qaeda", como son la precisión, vigilancia y coordinación.

Bush tomó la decisión de subir el grado de alerta al nivel alto -desde el anterior, elevado- después de recibir por la tarde un informe del gabinete de seguridad y del secretario de Seguridad Interior, Thomas Ridge.

El grado de alerta naranja es el segundo más alto de la escala de cinco, que se adopta cuando existe un "alto riesgo de ataque terrorista". La última vez que se usó fue en los días previos al inicio de las operaciones militares en Irak, ante la posibilidad de represalias por los bombardeos a Bagdad.

Desde hacía un mes, el nivel de alerta había vuelto al grado amarillo, que es en el que ha estado prácticamente todo el tiempo desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. El grado de alerta alto representa un aumento en las medidas de control en aeropuertos, estaciones de metro y trenes, y en las calles de la ciudad.

El fin de semana próximo es uno de los más tradicionales en el calendario para el turismo interno y eventos al aire libre en todo el país, que con el cambio de status en la seguridad podrían ser alterados e incluso cancelados.

El FBI cree que los atentados en Arabia Saudita y Marruecos muestran que Al-Qaeda está modificando sus objetivos hacia "blancos blandos", que son menos vigilados que los edificios públicos o militares. Esto implica que, como ocurrió en esos dos países, los golpes pueden darse en edificios de vivienda, hoteles, restaurantes y comercios con alta concentración de gente.

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