EE.UU. extiende el plan de rescate

El paquete de ayuda, que iba a terminar a fines de este año, se prolongará hasta octubre de 2010
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10 de diciembre de 2009  

WASHINGTON.- Estados Unidos extenderá la ayuda de emergencia a bancos y propietarios de viviendas durante la mayor parte de 2010, pero el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, dijo ayer que ya está en marcha una "estrategia de salida" para que el gobierno se retire del sector financiero.

Geithner señaló que prolongará hasta octubre del año próximo el paquete de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, cuyo final estaba inicialmente previsto para este diciembre.

El paquete de rescate fue aprobado en octubre de 2008, en el punto culminante de la crisis. Si bien el sector financiero está bastante estabilizado, Geithner dijo que los fondos siguen siendo necesarios para mantener la confianza, para ayudar a los propietarios de casas a evitar la ejecución hipotecaria y para prolongar los créditos a pequeños bancos comunitarios.

El lunes, el presidente norteamericano, Barack Obama, dijo que el paquete de rescate financiero requerirá unos 141.000 millones de dólares, unos 200.000 millones de dólares menos de lo pensado, debido a que varios bancos ya devolvieron más fondos de lo esperado.

Gracias a este espacio de maniobra financiera extra, Obama propuso una serie de nuevas medidas de gasto público para estimular el crecimiento del empleo, que según los congresistas podría costar unos 150.000 millones de dólares.

Los críticos acusan a Obama de ignorar el abultado déficit presupuestario del país. Sin embargo, Geithner advirtió que aún existen riesgos para el sistema financiero.

Las ejecuciones hipotecarias seguirán subiendo en Estados Unidos, mientras el mercado inmobiliario está tratando de salir de la depresión que comenzó a mediados de 2006 y los bancos aún restringen los préstamos a los clientes.

Nuevo impuesto

Por otra parte, en Gran Bretaña, el ministro de Finanzas, Alistair Darling, anunció ayer un impuesto excepcional para los bancos que se empeñen en seguir pagando primas a sus empleados, al tiempo que anticipó una recesión y un déficit públicos más profundos de lo previsto para 2009 y 2010.

Revelada durante la presentación al Parlamento del proyecto de presupuesto para 2010 y 2011, esta tasa temporal sobre las gratificaciones es un nuevo intento del gobierno laborista para ganar puntos ante la opinión pública a menos de seis meses de unas elecciones generales que, según todas las previsiones, perderían ante la oposición conservadora.

La nueva tasa se aplicará a todos los bancos que paguen a sus empleados primas superiores a las 25.000 libras (40.800 dólares) hasta el 30 de abril de 2010 y será del 50% de su cuantía, explicó Darling.

El gobierno espera ingresar así en las arcas del Estado unos 550 millones de libras (900 millones de dólares), una proporción ínfima de las ingentes sumas invertidas en el último año por Gran Bretaña para salvar el sector, pero que se dedicará a ayudar a jóvenes y desempleados a encontrar trabajo.

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