Egipto, ante un peligroso giro: el terrorismo irrumpe en El Cairo

Cuatro explosiones contra la policía sacudieron ayer a la capital y dejaron seis muertos y 70 heridos; temor por la creciente presencia de la insurgencia extremista
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25 de enero de 2014  

EL CAIRO.- Otro viernes negro sacudió ayer a Egipto, en una jornada cargada de violentas protestas, sangrientos enfrentamientos y un peligroso giro: el terrorismo islámico irrumpió en El Cairo con una ola de atentados que alimentó la preocupación por la creciente presencia del extremismo en el país.

Los cuatro atentados estuvieron dirigidos contra la policía y dejaron por lo menos seis muertos y más de 70 heridos.

Los peores ataques contra el Estado en meses ocurrieron en vísperas del tercer aniversario del inicio de la revolución que derrocó al ex presidente Hosni Mubarak, y exacerbaron las tensiones entre islamistas y el gobierno instalado por los militares.

Pese a que nadie se atribuyó de inmediato los ataques, los atentados avivaron la campaña del gobierno del general Abdul Fatah al-Sisi para pintar a su principal oponente político, los Hermanos Musulmanes, como los responsables de la ola de violencia extremista que se intensificó desde el golpe de Estado del 3 de julio pasado, en el que los militares depusieron a Mohammed Morsi.

Desde entonces, los ataques contra la policía y el ejército aumentaron en el país, al tiempo que las autoridades acusaron a los Hermanos Musulmanes de esos actos y los declararon oficialmente una organización terrorista. Pero las recientes explosiones podrían dar cuenta de la llegada de un nuevo y temido actor al convulsionado Egipto: islamistas terroristas, como los que asolaron al país en la década de los 90.

La autoría de uno de los atentados de ayer, de hecho, fue reivindicada por la organización jihadista de la península del Sinaí, Ansar Bait al-Maqdis ("Partisanos de Jerusalén", en árabe), que intimó a los egipcios a quedarse hoy en sus casas "si no quieren" sufrir "represalias".

A través de un comunicado que difundió la agencia Mena, la organización escribió: "Si se quedan en sus casas, les aseguramos protección, pero si salen a las calles, somos capaces de disuadirlos".

Si bien el grupo ya había reivindicado los atentados más audaces y violentos de los últimos meses -como el que segó la vida de una veintena de personas en la ciudad de Mansura, en diciembre pasado-, nunca antes había operado en El Cairo, que, lejos de la estabilidad que la caracterizaba antaño, es cada vez más comparada a Bagdad.

Las explosiones

El primer atentado se registró a las 6.30, con el estallido de un vehículo cargado de explosivos contra el principal cuartel de la policía, en el centro de la ciudad. Cuatro personas murieron y unas 50 resultaron heridas.

La explosión también causó serios daños a edificios cercanos, entre ellos el renovado Museo de Arte Islámico.

Las autoridades inicialmente lo calificaron como un ataque suicida, pero la investigación en marcha parece indicar que los autores escaparon antes de la explosión.

Aproximadamente dos horas después, el estallido de otra bomba afectó a un vehículo de la policía que efectuaba un patrullaje cerca de la estación del metro en el distrito Dokki, de la capital, al otro lado del río Nilo, donde causó la muerte de una persona e hirió a ocho, según dijeron funcionarios.

Una tercera explosión, de menor intensidad, se registró en la estación de la policía en Talbiya, a casi cuatro kilómetros de las famosas pirámides de Giza, sin causar víctimas, mientras que una cuarta explosión mató a un civil e hirió a cinco reclutas de la policía, cerca de un cine en la capital.

Enfrentamientos entre islamistas y la policía en varias ciudades del país, en tanto, dejaron ayer otros diez muertos.

La ola de atentados llegó horas antes de un fin de semana que se prevé será tenso, ya que se celebra el tercer aniversario de la revolución egipcia.

Para la ocasión, tanto los Hermanos Musulmanes como los jóvenes revolucionarios de tendencia laica y los seguidores del gobierno, apadrinados por el ejército, anunciaron su intención de tomar las calles hoy.

La hermandad, de hecho, llamó a manifestarse durante 18 días, es decir, la duración de la revuelta popular que puso fin, el 11 de febrero de 2011, a las tres décadas en el poder de Mubarak. Pero el Ministerio del Interior advirtió que las fuerzas del orden responderán con "firmeza" a cualquier intento "de los Hermanos Musulmanes de sabotear las ceremonias", e instó a los egipcios a salir en masa a la calle para celebrar el día de hoy y respaldar al gobierno.

Las fuerzas del orden, en tanto, extremaron anoche las medidas de seguridad y sellaron la emblemática plaza Tahrir para evitar que pueda ser ocupada por simpatizantes islamistas.

Agencias AP, AFP, DPA, EFE y ANSA

Del editor: qué significa.

La llegada del terrorismo a una capital ajena a él puede indicar el inicio de un capítulo de violencia que no sólo desestabilice aun más a Egipto sino a la región.

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