El ADN salvó a un condenado a muerte

Charles Fain estuvo preso durante 18 años, a la espera de ser ejecutado por un crimen que no cometió
Charles Fain estuvo preso durante 18 años, a la espera de ser ejecutado por un crimen que no cometió
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25 de agosto de 2001  

WASHINGTON.- La controversia sobre la vigencia de la pena de muerte en los Estados Unidos se reactualizó ayer tras la liberación -gracias a una prueba de ADN- de un hombre que pasó casi 18 años en el "corredor de la muerte", a la espera de ser ejecutado por un crimen que no cometió.

"Gracias a Dios por el ADN", dijo anteayer al ser liberado Charles Fain, de 52 años, veterano de la guerra de Vietnam que fue condenado a muerte el 24 de febrero de 1982 por la violación y asesinato de Daralyn Johnson, de 9 años, en Nampa, Idaho.

Un pescador encontró el cuerpo de la menor junto al río Snake tres días después de su desaparición.

Fain fue hallado culpable pese a que se había radicado en esa pequeña localidad unos pocos días antes del asesinato de la menor y que superó con éxito la prueba del detector de mentiras a la que fue sometido.

Milagrosamente, un examen de ADN efectuado este año en restos de vello púbico hallados en el cadáver de la víctima -y que un análisis de laboratorio del FBI había determinado que pertenecían a Fain-, lo exoneró de toda culpa.

El caso de Fain, que siempre insistió en su inocencia, es el número 96 en Estados Unidos en el que la prueba de ADN (ácido desoxirribonucléico), ha jugado un papel central en la liberación de presos condenados a muerte, y el undécimo en el que los análisis genéticos fueron un factor determinante de exoneración.

Desde que en 1976 se restableció la pena máxima en los Estados Unidos, han sido ejecutados 727 reos en este país, de los cuales 44 corresponden a este año, la mayoría en Texas, uno de los 38 Estados en los que sigue vigente la pena de muerte.

Alrededor de 3000 reclusos de prisiones federales y estatales esperan actualmente el cumplimiento de la sentencia de muerte y muchos de ellos alegan ser inocentes.

Pruebas en duda

La liberación de Charles Fain despertó dudas en los Estados Unidos sobre los procedimientos y procesos para determinar la culpabilidad de sospechosos de delitos graves y, peor aún, el peso real de las pruebas para condenar a muerte.

La única prueba contra Fain fueron los restos de vello púbico encontrados en el cuerpo sin vida de la menor, y que el FBI adjudicó al acusado sin otra base legal que los análisis de laboratorio, cuestionados por la defensa.

También se tomaron en cuenta como prueba sólida contra Fain las declaraciones de dos presos, informantes de la policía, quienes afirmaron que éste les contó que había cometido la violación y dado muerte a la niña cuando ella iba hacia la escuela.

Fain reiteró su inocencia a la prensa aún después de su liberación de la prisión de máxima seguridad de Boise, Idaho, y luego de que el fiscal David Young anunció que dejaba de lado el caso ante la contundencia de los resultados del ADN.

"Aún no sé cómo sentirme -dijo Fain- , realmente no puedo ponerlo en palabras". Y añadió: "Soy inocente en un ciento por ciento. El día del crimen, dormía en casa de mi padre, a 500 kilómetros de distancia".

Sin embargo, Richard Harris, el fiscal que inició la causa contra Fain en 1982, sostuvo que la prueba de ADN no hizo variar su punto de vista sobre la culpabilidad del sospechoso, basado en el testimonio de los dos informantes, indicó ayer The New York Times.

En julio de este año, el juez Lyn Winmill ordenó la libertad de Fain después de que las pruebas del ADN mostraron que el vello púbico no pertenecía al acusado.

Tras conocer los resultados, el magistrado ordenó que Fain fuese retirado del "corredor de la muerte", pero el recluso prefirió permanecer en esa celda porque, según dijo, después de 18 años ya estaba acostumbrado al lugar.

Tras su liberación, Charles Fain dijo que decidió no regresar a vivir a Boise y se negó a revelar la ciudad en la que se radicará. Tampoco dijo si pedirá una indemnización a las autoridades judiciales por la prolongada permanencia en cárcel pese a ser inocente y por los supuestos daños psicológicos que este hecho acarrea.

A diferencia de otros Estados, las leyes de Idaho no prevén la posibilidad de compensar a quienes son víctima de un fallo equivocado.

La víctima

Daralyn Johnson

  • De 9 años, desapareció en 1982, cuando iba camino a su escuela en Nampa, en el Estado de Idaho.
  • Su cuerpo fue hallado al costado de un río, tres días más tarde.
  • Casi dos décadas después, el presunto asesino fue hallado inocente.
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