El anuncio de la cumbre entre Peres y Arafat no logra frenar la violencia

Seis palestinos fueron ultimados ayer
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23 de agosto de 2001  

JERUSALEN.- La débil esperanza de un avance en las negociaciones de paz en Medio Oriente que había despertado el anuncio de la inminente cumbre entre el canciller israelí Shimon Peres y el líder palestino Yasser Arafat se vio opacada ayer por nuevos choques, que dejaron seis palestinos muertos en Gaza y Cisjordania.

La nueva escalada de violencia comenzó en las primeras horas de ayer en Nablus, Cisjordania. Cuatro palestinos murieron allí bajo fuego israelí, aunque ambas partes dieron versiones distintas sobre el hecho.

Israel informó que una unidad especial del ejército descubrió que los palestinos colocaban una bomba junto a una ruta en Cisjordania, por lo que abrió fuego matando a dos. Más tarde, otros hombres supuestamente armados se acercaron a los cadáveres y los soldados israelíes abatieron a dos más.

Las autoridades palestinas afirmaron, en cambio, que sólo uno de los cuatro muertos -un policía- estaba armado. El gobernador militar palestino de Nablus, Mamud Allul, no dudó en calificar de "masacre" la acción israelí y aseguró que tres de los cuatro muertos eran civiles palestinos totalmente ajenos a la lucha armada.

Miles de palestinos se unieron más tarde al cortejo fúnebre de los cuatro en Nablus. La marcha fue encabezada por 30 hombres armados que prometieron venganza y dispararon al aire en varias ocasiones. Una de esas balas alcanzó a un participante, que quedó en estado crítico.

Horas después, en la Franja de Gaza, un agente de la seguridad palestina y miembro de las milicias de Fatah, Bilal Al-Ghoul, de 23 años, fue muerto, según fuentes locales, por misiles disparados desde helicópteros israelíes contra su automóvil cerca del campo de refugiados de El Bureij. Pero Al Ghould no era, al parecer, el blanco del nuevo ataque "selectivo" de Israel.

En otro vehículo del contingente viajaba Mohammed Deif, jefe de Hamas que encabeza la lista de los activistas más buscados por Israel, que resultó ileso. Según fuentes palestinas, los misiles buscaban eliminar a Deif y al padre de Al Ghoul, Adnan, que supuestamente es uno de los mayores expertos en explosivos del grupo extremista palestino.

Poco antes, otros seis agentes palestinos resultaron heridos por misiles disparados contra una estación de policía cerca de Khan Yunes, en un ataque que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) consideró "sin motivo". Un vocero militar israelí dijo que el ataque fue en repuesta a la caída de bombas de mortero sobre un grupo de asentamientos y sobre una posición del ejército en el área.

Otro palestino, Mahmud Giaser, de 23 años, fue muerto por disparos israelíes en Rafah, sur de la Franja de Gaza, sin que anteriormente se hubiesen registrado incidentes o disparos con soldados judíos.

Optimismo por obligación

La violencia se apoderó de los territorios ocupados a pesar del anuncio de la reunión de Peres y Arafat para tratar el restablecimiento de la calma en Medio Oriente.

El encuentro, en el que ni palestinos ni israelíes depositan muchas esperanzas, se realizaría la semana próxima en Berlín, mediado por el ministro de Relaciones Exterior alemán, Joshka Fischer.

Sobre las posibilidades de que la reunión desemboque en una solución de compromiso, Fischer dijo que "en Medio Oriente es obligatorio ser optimista". Su anuncio fue recibido con cautela tanto en Israel y los territorios ocupados como en Estados Unidos. Incluso el propio Arafat instó ayer a los países de la Liga Arabe a tomar una posición mucho más dura contra Israel para "frenar su campaña genocida", a pesar de haber aceptado reunirse con Peres.

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