El astuto capo que construyó un imperio

Carola Solé
Carola Solé PARA LA NACION
(0)
9 de enero de 2016  

CIUDAD DE MÉXICO.-Considerado el narcotraficante más buscado del mundo, Joaquín "el Chapo" Guzmán convirtió los túneles en sus máximos aliados: los construyó para trasladar droga, los usó para moverse durante sus 13 años prófugo e hizo uno a su medida para escapar por segunda vez de prisión, el año pasado. Pero la suerte del escurridizo líder del cartel de Sinaloa no le duró esta vez ni medio año, tras su recaptura de ayer.

Apodado "el Chapo" por su baja estatura (1,68 m), se inició muy joven en el mundo de las drogas. Empezó como campesino en plantíos de marihuana en su natal Sinaloa, pero su astucia lo llevó a construir un imperio. Gracias al tráfico de droga a Estados Unidos, Asia y Europa, se convirtió en uno de los hombres más ricos del planeta, y en uno de los más perseguidos.

Varios fiscales reconocieron que es uno de los narcos más inteligentes que enfrentaron, y así lo demostró cuando logró corromper a funcionarios al escapar de dos penales de máxima seguridad de México, en 2001 y 2015.

Pero antes de jugar en las grandes ligas del crimen, Guzmán pasó su infancia en los campos de Sinaloa, cuna de grandes narcos. Nacido el 25 de diciembre de 1958 en el seno de una familia de agricultores del municipio de Badiraguato, a fines de los 60 abandonó sus estudios para trabajar en los cultivos de amapola y marihuana. Más tarde, cuando el consumo de drogas crecía en Estados Unidos, fue reclutado por Miguel Ángel Félix Gallardo ("El capo de capos"), considerado un precursor del narcotráfico en México. Tras la captura de Félix Gallardo en 1989, Guzmán fundó su cartel de Sinaloa y lo convirtió en el grupo narco más poderoso de México.

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?