El atentado en Charlie Hebdo, la pesadilla que Francia siempre temió

Luisa Corradini
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7 de enero de 2015  • 20:31

PARIS.- Uno de los escenarios que más inquietaba a los servicios de seguridad franceses y europeos se confirmó esta mañana en la redacción de la conocida publicación Charlie Hebdo , situada en el corazón de París.

Desde hace varios años, la aparición de un lobo solitario alentado por el radicalismo islamista - por naturaleza, indetectable- capaz de colocar una bomba, vaciar varios cargadores sobre una multitud o inmolarse con un cinturón de explosivos en la cintura en un lugar de nutrida concurrencia ha desvelado a servicios de inteligencia y autoridades políticas.

Los doce muertos en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo no son más que la materialización de esa pesadilla.

Europa conoció dos antecedentes recientes. El 24 de mayo pasado, el francés Mehdi Nemmouche, que había combatido en un grupo jihadista en Siria, asesinó a sangre fría a cuatro personas en el Museo Judío de Bruselas. En marzo de 2012, Mohammed Merah asesinó a siete personas -entre ellos tres niños- en tres atentados con armas de fuego en Toulouse y Montauban.

Esta vez, no parece tratarse de "lobos solitarios" sino de gente extremadamente bien entrenada y organizada, que contaban con una excelente información

Esta vez, sin embargo, no parece tratarse de "lobos solitarios". El ataque parece haber sido perpetrado por gente extremadamente bien entrenada y organizada, que contaban con una excelente información. Por eso decidieron perpetrar el atentado en la mañana del miércoles, día de aparición de la publicación, y cuando toda la redacción se reúne para analizar la salida de la revista.

Hace unos meses, el autoproclamado califa líder del islamista Estado Islámico lanzó un llamado "a todos los musulmanes de Occidente" a hacer la guerra santa. Las instrucciones provocan escalofrío en la espina dorsal: "Si no consiguen hallar una bomba o municiones, aíslen al norteamericano o al francés infiel. Aplástenle la cabeza a piedrazos, acuchíllenlo, arróllenlo con un automóvil, tírenlo al vacío, asfíxienlo o envenénenlo".

A pesar de los enormes esfuerzos desplegados por los servicios de inteligencia y los medios invertidos, todos sabían que un ataque de esta naturaleza era inevitable. "Estamos seguros de que sucederá. La única incógnita es cuándo", dijo el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve. Ya tenemos la respuesta.

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