El chavismo sella el sepelio de un militar disidente torturado

La madre del capitán Acosta y un grupo de familiares, ayer, a la salida de la morgue de Caracas
La madre del capitán Acosta y un grupo de familiares, ayer, a la salida de la morgue de Caracas Fuente: Reuters - Crédito: Manaure Quintero
El cuerpo del capitán de fragata Rafael Acosta fue directamente sepultado bajo un estricto operativo de seguridad y con limitada presencia de los familiares
Daniel Lozano
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11 de julio de 2019  

CARACAS.- "Denuncio el procedimiento ilegal, la entrega controlada del cuerpo de mi esposo como lo hicieron con Óscar Pérez". Waleswka Pérez, viuda del capitán de fragata Rafael Acosta, reclamó desde hace 12 días, sin éxito, que el gobierno de Nicolás Maduro entregase el cuerpo de su marido, que finalmente ni siquiera pudo ser enterrado en libertad.

Al capitán naval lo detuvieron ilegalmente y después lo mantuvieron siete días en desaparición forzada en una sede de la Dirección General de la Contrainteligencia Militar (Dgcim). Las torturas fueron tan salvajes que lo dejaron agonizante. Murió en el hospital al que fue enviado por el juez. Una vez hecha la autopsia, lo mantuvieron en una heladera precintada de la morgue de Caracas, pese a la insistencia de su viuda. Ayer, 12 días después de su muerte, el militar fue enterrado a la fuerza y bajo control policial en el Cementerio Este de la capital, donde y como quiso la revolución: en la parcela 212, puesto 266, bajo un trozo de hormigón que así lo acredita. Como si su paso por la vida ya no le interesara a nadie.

Los policías impidieron que los pocos familiares a los que dejaron acceder velaran el cuerpo con el sarcófago abierto, que fue entregado sellado. Su viuda quería que Acosta fuera enterrado en Maracay, a dos horas de Caracas. A nadie en el gobierno le interesó el deseo de una familia rota, pero valiente.

"(Estamos ante) una inhumación controlada. ?Yo lo maté, yo lo entierro'", resumió el abogado defensor Alonso Roa la orden del gobierno de Nicolás Maduro tras el reconocimiento realizado por una de las hermanas Acosta.

El chavismo decidió repetir el mismo mecanismo ya empleado en enero de 2018 con el capitán rebelde Óscar Pérez, que fue enterrado a la fuerza ante su tía y su prima transcurridos seis días. Y con los mismos objetivos: que la familia no pudiera ver el estado del cuerpo e impedir a su vez que se le realizara una autopsia independiente. Por último, evitar también cualquier tipo de homenaje o protesta, como sí ocurrió en el entierro del concejal opositor Fernando Albán.

El sacerdote que le rindió honores a Pérez en ese momento tuvo que huir de Venezuela tras las amenazas revolucionarias. El policía, seis hombres que lo acompañaban y una enfermera fueron ejecutados con disparos en la cabeza tras el asalto realizado por fuerzas gubernamentales al refugio donde se encontraban.

Lo de ayer no parecía la entrega de un cadáver, sino el traslado de un prisionero de máxima seguridad con heridas de guerra. "El acta de defunción dice que la causa de la muerte son politraumatismos generados por objetos contundentes. Es decir, lo molieron a golpes", certificó la diputada Delsa Solórzano.

Varias motos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) escoltaron el vehículo negro con el cuerpo del capitán, cerrando el paso en varias vías de la ciudad y haciendo un especial esfuerzo por mantener a la prensa alejada, como si todavía pudieran sacarle alguna información sobre cómo fue su suplicio. Incluso uno de los agentes apuntó con su pistola a un fotógrafo para que no se acercara más al siniestro cortejo fúnebre.

El cementerio también estaba tomado por las temidas Fuerzas Especiales de la Policía (FAES), cuya disolución reclaman las Naciones Unidas tras confirmar que se trata de "batallones de exterminio" al servicio del gobierno. Al sacerdote, en esta ocasión, lo trajeron desde las afueras de Caracas.

"A la dictadura no le bastó con asesinar al capitán Rafael Acosta, sino que decide secuestrar su cadáver como lo hicieron con Albán. La verdad se sabrá. ¡La justicia llegará!", clamó Julio Borges, expresidente del Parlamento democrático.

"La dictadura de Maduro sigue avasallando derechos y cometiendo crímenes", censuró Luis Almagro, secretario general de la OEA.

El entierro bajo control del capitán coincidió con el último día de la tercera fase de las negociaciones entre gobierno y oposición, que se llevan a cabo en las islas Barbados bajo el auspicio de Noruega. El asesinato de Acosta paralizó durante una semana la reapertura de la mesa del diálogo, cuyo punto fundamental son las celebraciones de las elecciones presidenciales. Todo apunta a que las conversaciones se prolongarán durante días.

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