El dilema que margina a la mitad de la futura nación

Ibrahim Barzaka
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17 de septiembre de 2011  

CIUDAD DE GAZA.- En el intento palestino de conseguir la adhesión plena de un Estado propio en las Naciones Unidas, la mitad de la futura nación que prevén ha sido prácticamente olvidada.

Los residentes de la Franja de Gaza, controlada por Hamas, observan frustrados desde los márgenes cómo el liderazgo de Cisjordania impulsa activamente el viejo sueño.

El movimiento destinado a lograr el reconocimiento de la ONU creó un dilema para el grupo islámico militante Hamas, que tomó control de Gaza hace tres años y estableció allí un gobierno rival. Hamas no puede oponerse públicamente a la idea de un Estado, pero tampoco puede respaldar a su rival de Cisjordania, el presidente Mahmoud Abbas, que goza del apoyo internacional.

Tampoco quiere dar la impresión de que reconoce el Estado de Israel, tal como lo manifiesta implícitamente el movimiento ante la ONU al reclamar un Estado solamente constituido por los territorios capturados en 1967.

Los líderes palestinos de Cisjordania "olvidan la parte faltante, que es Gaza", dijo Taher Khalil, un funcionario público retirado, de 45 años. "Sólo sabemos de este movimiento por la TV, no sabemos qué está bien y qué está mal? Nadie vino a decirnos cómo será el futuro después de someter la propuesta ante la ONU", agregó.

La Autoridad Nacional Palestina de Abbas presiona internacionalmente por el reconocimiento de un Estado independiente en los territorios que Israel capturó en la guerra de Medio Oriente de 1967, incluyendo Cisjordania, el este de Jerusalén y Gaza.

Israel retiró sus soldados y colonos de Gaza en 2005, pero aún controla sus cruces de frontera, bloquea sus costas y sigue ocupando Cisjordania y el este de Jerusalén.

El gobierno de Abbas no ha hecho valer su autoridad en Gaza, hogar de un millón y medio de palestinos, desde que Hamas expulsó a los leales a Abbas en 2007 y estableció un mini-Estado de orientación islámica, completo, con ministerios de gobierno una fuerza militar y un servicio postal.

Hamas, aliado con Irán y abiertamente comprometido con la destrucción de Israel, no apoya la propuesta ante la ONU, pero en general ha mantenido un perfil bajo, sin condenarla abiertamente. En cambio, los funcionarios de Hamas han reprendido a Abbas -también conocido por su apodo, Abu Mazen- por haberla planteado solo.

"La decisión de Abu Mazen de recurrir a la ONU sin consultar a las facciones palestinas sobre el impacto positivo y el negativo de esa actitud, y con tan sólo el apoyo parcial árabe, islámico e internacional, es algo muy riesgoso", dijo el vocero de Hamas Fawzi Barhoum.

"Estamos hablando de temas relacionados con el destino del pueblo palestino -agregó-. Ese movimiento debe ser estudiado por expertos y las decisiones deben ser resultado de la opinión de todas las partes involucradas, no tomarse individualmente."

Para complicar más las cosas, la última vez que los palestinos celebraron elecciones parlamentarias, en 2006, ganó Hamas, no la Autoridad Palestina.

El gobierno de Abbas goza del reconocimiento internacional y está subsidiado por la ayuda externa, pero su período ha expirado y actualmente gobierna por decreto, mientras Israel se ocupa del control y la seguridad en Cisjordania.

La propuesta presentada por Abbas ante la ONU lo ha situado en un enfrentamiento con Israel y Estados Unidos, dado que ambos países objetan la iniciativa de la ONU y dicen que la independencia palestina debería ser exclusivamente resultado de las negociaciones de paz.

Si bien un voto positivo en la ONU no cambiará la situación en el terreno, ya sea en Gaza o en Cisjordania, Abbas y sus colegas alegan que están recurriendo a la ONU debido al sentimiento de frustración que sufren después de años de fallidas conversaciones de paz con Israel, y creen que el reconocimiento podría mejorar su posición en el caso de que se reanudaran las negociaciones.

Traducción de Mirta Rosenberg

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